El retorno de Erick Moreno Hernández, alias ‘El Monstruo’, al territorio peruano ha provocado un impacto inmediato en sus víctimas. Jackeline Salazar, la empresaria dueña de una cadena de gimnasios que permaneció más de diez días en cautiverio bajo las órdenes de su organización, mostró la vulnerabilidad de su proceso de recuperación al enterarse de la noticia. A través de sus redes sociales, Salazar compartió un video donde, entre lágrimas y con evidente agitación física, confesó el pánico que le generó la novedad judicial.
“No pensé que iba a ser tan difícil. Hoy me tiembla todo, tanto que tengo que agarrarme las piernas”, relató la empresaria en un testimonio que rápidamente se volvió viral. Salazar explicó que, pese al tiempo transcurrido desde su liberación, el anuncio de la extradición reactivó el trauma del secuestro, una experiencia que marcó un antes y un después en su vida personal y profesional.
El caso que facilitó la extradición
El expediente de Jackeline Salazar fue la pieza jurídica clave para que la justicia de Paraguay otorgara la extradición de Moreno Hernández. La investigación fiscal sostiene que ‘El Monstruo’ no solo lideró el operativo de su captura, sino que logró infiltrar el entorno más cercano de la víctima, captando presuntamente a su propio primo político como operador logístico de la banda.
Actualmente, el caso involucra a 14 investigados que habrían formado parte de la red de apoyo de ‘Los Injertos de Lima Norte’. Mientras el proceso judicial avanza en el Perú, Salazar manifestó que hablar públicamente de su dolor es una herramienta para intentar “sanar y soltar” el miedo. La llegada del criminal al país pone fin a una larga espera de la justicia, pero inicia una etapa de confrontación emocional para quienes sobrevivieron a sus acciones delictivas.