El incidente registrado el pasado 1 de marzo en el ducto de Camisea, en Cusco, ha derivado en la declaratoria de una emergencia de 14 días por parte del Ejecutivo. Si bien la medida incluye una restricción temporal en el despacho de Gas Natural Vehicular (GNV) para transporte particular, el abastecimiento de alimentos y bienes esenciales en la capital y regiones aledañas se mantiene asegurado.
Erick García, exdirector general del Ministerio de Energía y Minas (MINEM), explicó que la gran mayoría de la flota de carga pesada que moviliza productos a los mercados opera con diésel, combustible que no presenta restricciones. «Solo un grupo reducido de camiones usa GNV, por lo que su consumo no afectará la cadena logística ni la distribución», precisó García, descartando así que la coyuntura sea motivo para un incremento en los precios de los productos de primera necesidad.
Situación de los servicios y hogares
El MINEM ha priorizado el suministro de gas para los hogares, garantizando que el servicio domiciliario no sufra cortes durante el periodo de emergencia, el cual se extenderá hasta el 14 de marzo. Por su parte, la empresa Cálidda informó que trabaja de manera coordinada con la Transportadora de Gas del Perú (TGP) para cumplir con el racionamiento dispuesto, invocando a la población a realizar un consumo responsable del hidrocarburo.
Respecto al sector energético, la reducción en la generación eléctrica a gas ha sido compensada con la activación de plantas de respaldo que funcionan a diésel. Si bien esto implica un ajuste operativo, el sistema cuenta con existencias suficientes de gasolina, diésel y GLP para cubrir la demanda y evitar contingencias mayores.
Recomendaciones para usuarios de GNV
Para los taxistas y propietarios de vehículos livianos que dependen del GNV, las autoridades han instado a recurrir a combustibles alternativos como la gasolina o el GLP durante los días de restricción. Aunque esto puede generar un incremento en el costo operativo de los conductores, se enfatiza que la medida es de carácter temporal y necesaria para permitir los trabajos de reparación en el ducto afectado por la fuga y posterior deflagración.
Las autoridades mantienen el monitoreo constante de la infraestructura crítica en Cusco, con el objetivo de culminar los trabajos de normalización antes del plazo máximo previsto.