Lima amaneció este jueves 12 de marzo con el servicio de transporte público funcionando con regularidad. A pesar del paro nacional indefinido anunciado por la Confederación de Transportistas Terrestres del Perú y otros gremios, las unidades de transporte urbano, incluyendo buses, cústeres y combis, circulan por las principales arterias de la capital desde tempranas horas.
En puntos críticos de la ciudad, como el paradero Puente Nuevo en el límite entre El Agustino y San Juan de Lurigancho, el flujo vehicular se mantiene constante. A diferencia de jornadas anteriores de protesta, no se han reportado aglomeraciones significativas de pasajeros en los paraderos, permitiendo que la ciudadanía se desplace a sus centros de trabajo y estudios sin mayores contratiempos.
No obstante, la normalidad operativa contrasta con la preocupación de los usuarios por el costo del servicio. Diversos pasajeros han señalado que, si bien el transporte está disponible, el precio de los pasajes ha experimentado un incremento considerable en los últimos días. Según reportes ciudadanos, algunas tarifas habrían llegado a duplicarse, una medida que los transportistas aplicarían ante la incertidumbre económica.
La convocatoria a esta paralización se fundamenta en el descontento de los gremios frente a la gestión estatal en el sector. Los dirigentes han manifestado que el rubro enfrenta una crisis insostenible debido al aumento constante en los precios de los combustibles —especialmente diésel y gasolina—, la inestabilidad en el suministro de hidrocarburos y la inseguridad en las carreteras. A esto se suma el impacto económico derivado de la reciente afectación en el ducto de gas de TGP en Megantoni, que ha tensionado aún más la cadena de abastecimiento energético.
Mientras el gremio sostiene que el sector ha llegado a su «límite», la realidad en las calles limeñas muestra un servicio operativo, aunque con un impacto directo en el presupuesto de los usuarios que lidian con tarifas elevadas en medio de la crisis.