La amenaza de un nuevo episodio de El Niño Costero vuelve a poner a prueba la preparación de Lima Provincias. Con lluvias intensas, huaicos e inundaciones entre los escenarios de riesgo, la atención se dirige no solo al comportamiento del clima, sino también al avance de las obras que deberían reducir el impacto de una eventual emergencia.
Según el último comunicado del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN), el país mantiene el estado de alerta ante El Niño Costero y existe una alta probabilidad de que el fenómeno alcance una magnitud extraordinaria entre fines de 2026 e inicios de 2027. La advertencia exige prestar atención a las zonas expuestas y evaluar qué medidas se han adoptado para proteger a la población y la infraestructura.
En Lima Provincias, donde se distribuyen nueve provincias y 128 distritos, la prevención representa un desafío para las autoridades regionales y locales. La capacidad de respuesta dependerá, entre otros factores, de la preparación de las zonas vulnerables, el mantenimiento de la infraestructura y la ejecución oportuna de los proyectos destinados a reducir riesgos.
La ejecución bajo la lupa
Uno de los indicadores que vuelve al centro del debate es el avance del gasto público en inversiones. De acuerdo con las cifras del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) citadas en la información proporcionada, el Gobierno Regional de Lima ejecutó el 64,6 % de su presupuesto de inversión durante 2024.
El porcentaje plantea preguntas sobre el ritmo de ejecución de los proyectos regionales, aunque por sí solo no permite determinar cuántas obras de prevención quedaron pendientes ni cuál es su estado actual. Para establecer esa relación es necesario revisar qué inversiones estaban destinadas a reducir riesgos, cuánto avanzaron y cuáles continúan sin concluir.
La alerta climática vuelve especialmente relevante esa evaluación. En territorios expuestos a lluvias intensas, la demora en intervenciones de prevención puede comprometer la capacidad de respuesta ante una emergencia. La identificación de quebradas vulnerables, el mantenimiento de cauces y la protección de las vías de comunicación forman parte de las tareas que requieren seguimiento.
Prevención antes de las lluvias
El ENFEN ha recomendado considerar los escenarios de riesgo y adoptar medidas para reducir los posibles impactos. La advertencia refuerza la necesidad de coordinar acciones entre las entidades responsables de la gestión del riesgo de desastres, así como de verificar el avance de las intervenciones previstas antes de la temporada de lluvias.
Entre las medidas que suelen formar parte de las estrategias de prevención figuran los sistemas de alerta temprana, la descolmatación de ríos y quebradas, la recuperación de fajas marginales y el mantenimiento de infraestructura hidráulica en zonas expuestas. Su pertinencia y alcance deben evaluarse de acuerdo con las condiciones de cada localidad y los riesgos identificados.
La preparación también implica revisar los protocolos de evacuación, la capacidad de respuesta de los servicios de emergencia y las condiciones de carreteras y puentes que podrían resultar afectados. En caso de huaicos o inundaciones, estas infraestructuras son esenciales para movilizar ayuda y mantener la conexión con las poblaciones que podrían quedar aisladas.
La propuesta de Andrés Tello
En medio de la preocupación por el escenario climático, Andrés Tello Velazco, candidato al Gobierno Regional de Lima, sostuvo que la discusión debe centrarse en la capacidad de gestión y la ejecución de proyectos preventivos.
“La pregunta no es si va a llover, porque eso escapa al control de cualquier autoridad. La pregunta es si la región hizo las obras que debía hacer antes de que llegaran las lluvias. La prevención empieza mucho antes de la emergencia”, señaló.
Entre las medidas incluidas en su plan de gobierno mencionó la implementación de sistemas de alerta temprana, los trabajos de descolmatación de ríos y quebradas, la recuperación de fajas marginales y el mantenimiento de infraestructura hidráulica en zonas de riesgo. Según indicó, estas acciones buscan reducir los efectos de huaicos e inundaciones y mejorar la capacidad de respuesta regional.
Las propuestas abren el debate sobre las prioridades de inversión y la continuidad de las intervenciones preventivas. Sin embargo, para medir su alcance será necesario contrastarlas con el estado de las obras existentes, los proyectos en ejecución y las necesidades identificadas en cada provincia.
Una alerta que exige resultados
Con el estado de alerta vigente y un escenario climático que podría agravarse, los próximos meses serán determinantes para comprobar el nivel de preparación de Lima Provincias. La evaluación no pasa únicamente por los anuncios de nuevas intervenciones, sino también por el avance de las obras, la coordinación entre autoridades y la capacidad de atender a las poblaciones expuestas.
La experiencia de temporadas anteriores ha mostrado que las lluvias pueden afectar viviendas, vías de comunicación y servicios esenciales. Por ello, la prevención requiere anticipación, recursos bien ejecutados y medidas ajustadas a los riesgos de cada localidad.
Para los habitantes de las nueve provincias, la pregunta central es si las acciones previstas estarán listas antes de una eventual emergencia. La alerta del ENFEN pone el riesgo climático sobre la mesa; el avance de las obras y la preparación institucional permitirán evaluar qué tan preparada está la región para afrontarlo.