Deserción escolar en Perú: retos y soluciones

Más de una quinta parte de los jóvenes peruanos entre 17 y 18 años no completaron la secundaria en 2021, revela el INEI.
Afrontar la deserción no solo es una cuestión de educación, sino también de equidad y desarrollo social.
Afrontar la deserción no solo es una cuestión de educación, sino también de equidad y desarrollo social.

Mientras el nuevo año escolar arranca, una sombra persiste sobre la educación peruana: la deserción estudiantil. Datos del Ministerio de Educación (Minedu) muestran que en el 2021, el 6,3% de los estudiantes abandonaron las aulas, señalando una necesidad urgente de estrategias para revertir esta tendencia y evitar la exclusión social.

«Los motivos detrás del abandono escolar son diversos y complejos», señala César Dávila, impulsor del CEBA César Vallejo. «Desde problemas familiares hasta carencias académicas, es vital abordar esta realidad para mejorar las oportunidades futuras de estos jóvenes».

Afrontar la deserción no solo es una cuestión de educación, sino también de equidad y desarrollo social. Los estudiantes que dejan las aulas enfrentan mayores obstáculos para acceder a empleos dignos y construir un futuro próspero.

Según Dávila, para reintegrar a estos jóvenes al sistema educativo se deben implementar estrategias integrales:

  1. Identificar Causas: Comprender las razones detrás del abandono es el primer paso para prevenirlo. Esto implica un enfoque interdisciplinario y el diseño de medidas específicas.
  2. Establecer Metas y Seguimiento: Conocer las aspiraciones individuales de los estudiantes es esencial para mantener su motivación y brindarles el apoyo adecuado. La comunicación constante y el monitoreo académico son fundamentales para este fin.
  3. Ofrecer Apoyo Integral: Tanto académico como emocional, este apoyo es crucial para ayudar a los jóvenes a superar los desafíos que enfrentan. La flexibilidad y la empatía son clave en este proceso.
  4. Adaptarse a las Necesidades: Desde clases virtuales hasta horarios flexibles, es necesario ajustarse a la realidad de los estudiantes y ofrecerles recursos educativos de calidad que faciliten su aprendizaje.

«Es imperativo garantizar el acceso a la educación, independientemente de las circunstancias individuales de cada estudiante», insiste Dávila. «Solo así podremos construir un futuro más inclusivo y prometedor para todos».