La crisis energética que atraviesa el país ha comenzado a pasar factura directamente al bolsillo de los comensales limeños. En un recorrido por el emblemático Mercado de Magdalena, se constató que el precio del menú —el refugio alimenticio de miles de trabajadores— ha sufrido un incremento de hasta 4 soles en la última semana, alcanzando en algunos sectores los S/18.
El factor determinante es el alza desmedida del gas doméstico. Cocineras del centro de abasto denunciaron que el balón de 10 kilos, que hace diez días costaba en promedio S/43, hoy se cotiza entre los S/95 y S/120. Para un puesto de comida que utiliza cocinas industriales, un balón dura apenas una jornada laboral, lo que significa un gasto operativo diario que se ha triplicado de forma imprevista.
Costos operativos insostenibles
«Hace una semana pagaba 43 soles; hoy he pagado 120», relató Jenny, una de las vendedoras afectadas, a Latina Noticias. La situación es aún más crítica para aquellos locales que manejan grandes volúmenes de sopa y guisos, donde el consumo llega a ser de hasta tres balones diarios, elevando el gasto solo en combustible a los S/300 por jornada.
Este incremento ha forzado a las vivanderas a elevar el precio del plato base de S/12 a S/14, mientras que el servicio para llevar puede ascender a S/15 debido al costo adicional de los envases. En otros puntos de la capital, donde el costo del gas es más volátil, el menú ya roza los S/18, una cifra que aleja a los clientes habituales.
Efecto dominó en la canasta básica
El alza del gas no es el único responsable. El desabastecimiento de GNV ha encarecido el flete de transporte de mercancías, lo que se traduce en precios más altos para los insumos:
- Pollo: Ha subido hasta los S/13 por kilo.
- Verduras: La cebolla y el limón ya alcanzan los S/4, mientras que la papa subió a S/3.
- Transporte: Los fletes internos para movilizar mercadería pasaron de S/15 a S/30.
Pese a que algunos comensales muestran comprensión ante la crisis, las ventas en los mercados han caído significativamente. Los comerciantes esperan que el Gobierno logre estabilizar el suministro de combustible en los próximos días para evitar que el precio de los alimentos siga una espiral ascendente que afecte la seguridad alimentaria de los sectores más vulnerables.