En el marco de la conmemoración por el Día Internacional de la Mujer, el análisis sobre el entorno laboral peruano cobra especial relevancia. Si bien las leyes han avanzado para proteger la integridad y los derechos de las trabajadoras, la brecha entre la normativa vigente y la realidad cotidiana sigue siendo motivo de alerta.
Marco legal de protección vigente
El laboralista César Puntriano subraya que el Perú cuenta con un sistema legal robusto orientado a erradicar la discriminación y proteger la maternidad. Conocer estos dispositivos es el primer paso para la defensa de los derechos en el centro de labores:
- Igualdad salarial (Ley 30709): Prohíbe explícitamente la discriminación remunerativa entre hombres y mujeres por realizar labores de igual valor.
- Protección contra el acoso y hostigamiento: El Decreto Legislativo 1410 y la Ley 27942 establecen mecanismos claros para sancionar el acoso sexual y el hostigamiento laboral, garantizando entornos de trabajo seguros.
- Protección a la maternidad: En cumplimiento con el Convenio 183 de la OIT, las trabajadoras gozan de:
- Licencia de maternidad: 98 días de descanso remunerado.
- Permiso por lactancia: Una hora diaria de permiso hasta que el lactante cumpla un año.
- Implementación de lactarios: Obligatoria en centros de trabajo con más de 20 mujeres en edad fértil.
- Nulidad de despido: Se prohíbe el despido motivado por el estado de gestación.
El reto: pasar de la norma a la acción
A pesar de la existencia de la Ley 30364 (contra la violencia hacia la mujer y el grupo familiar) y otros mecanismos de defensa, el especialista advierte que la discriminación salarial y el hostigamiento sexual laboral persisten en diversos sectores.
El lema de la ONU para este periodo, “Derechos. Justicia. Acción. Para TODAS las mujeres y niñas”, resuena con fuerza en el contexto peruano, donde el principal reto es la fiscalización efectiva y la transformación de normas sociales que aún perpetúan barreras estructurales.
La equidad laboral no solo es un derecho fundamental reconocido por las Naciones Unidas desde 1975, sino también un motor de desarrollo indispensable. La conmemoración de este 8M es una oportunidad para que tanto trabajadoras como empleadores fortalezcan su compromiso con un entorno profesional libre de sesgos, garantizando que el acceso a oportunidades y la remuneración justa sean la norma, no la excepción.