La parroquia Nuestra Señora de la Alegría, en Limatambo, San Borja, fue escenario de una grave denuncia contra el sacerdote Marco Agüero Vidal. Una joven, respaldada por su familia, acusó al religioso de realizarle tocamientos indebidos durante el sacramento de la penitencia. Según el testimonio de la madre de la víctima ante medios locales, el sacerdote aprovechaba la privacidad del confesionario para mantener la mano sobre la pierna de la joven de manera insistente, generando incomodidad y temor.
La denunciante señaló que esta conducta no habría sido un incidente aislado, sino un patrón que llevó a su hija a desistir de acudir a dicha parroquia. La gravedad de las acusaciones se vio reforzada al conocerse que existirían otros testimonios similares de fieles que habrían pasado por situaciones análogas.
Enfrentamientos y detención
La tensión por el caso derivó en un enfrentamiento físico entre feligreses en la puerta del templo, donde partidarios de la víctima y defensores del párroco se confrontaron. La situación fue controlada por agentes del Serenazgo y la Policía Nacional del Perú (PNP), quienes procedieron con la detención de Agüero Vidal para su traslado a la comisaría del sector, donde se realizan las investigaciones preliminares.
Antecedentes y críticas al Arzobispado
El sacerdote Agüero Vidal cuenta con un historial de cuestionamientos previos durante su gestión en otras jurisdicciones. En 2023, fieles de la parroquia San Ricardo, en La Victoria, realizaron protestas exigiendo su retiro debido a presuntas irregularidades administrativas, el alejamiento de religiosas que brindaban asistencia social a niños del barrio y supuestas discrepancias con la doctrina católica. A pesar de estas denuncias, el clérigo fue transferido a San Borja por decisión del Arzobispado de Lima, encabezado por el Cardenal Carlos Castillo.
Feligreses han manifestado su indignación ante lo que consideran una falta de respuesta institucional por parte del Arzobispado, acusando a las autoridades eclesiásticas de ignorar las advertencias y cartas enviadas previamente. Hasta el cierre de esta edición, el Arzobispado de Lima no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre la situación, pese a las consultas realizadas por diversos medios.
Este hecho cobra especial relevancia frente al reciente llamado del Papa, quien ha enfatizado que la escucha a las víctimas de abusos es una responsabilidad «particular e indelegable» de los obispos, instando a la creación de una cultura del cuidado y la justicia dentro de la Iglesia.