La precariedad de la infraestructura hospitalaria vuelve a quedar en evidencia. Un reciente informe de la Contraloría General de la República alertó que el Instituto Nacional de Salud del Niño, ubicado en Breña y conocido como el Hospital del Niño, registra 102 equipos biomédicos inoperativos, situación que compromete la calidad, seguridad y oportunidad de la atención médica a miles de niñas y niños.
El hallazgo forma parte del Informe de Visita de Control N.° 002-2026-OCI/3753-SVC, correspondiente al período del 22 al 28 de enero de 2026. Según el documento, los equipos fuera de funcionamiento brindan soporte a 24 servicios y áreas usuarias del hospital, lo que genera un riesgo directo para la continuidad de los tratamientos y procedimientos médicos especializados.
Equipos críticos fuera de servicio
El informe detalla que uno de los focos más sensibles se encuentra en el Departamento de Investigación, Docencia y Atención en Diagnóstico por Imágenes, donde permanecen inoperativos dos equipos de radiodiagnóstico, seis equipos de rayos X —entre rodables digitales y equipos de radiografía y fluoroscopía— y un ecógrafo de ultrasonido. A ello se suma una centrífuga para tubos fuera de servicio en el Servicio de Bioquímica, clave para los análisis clínicos de laboratorio.
En áreas quirúrgicas, la situación es aún más delicada. En el Servicio de Cirugía General se reporta como inoperativa una incubadora para neonatos con cuna de calor radiante integrado, mientras que en el Servicio de Cirugía de Tórax y Cardiovascular se identificaron múltiples equipos fuera de uso: desde monitores cardiacos y multiparámetro, hasta máquinas de circulación extracorpórea, ventiladores pulmonares y ventiladores volumétricos, indispensables para intervenciones de alta complejidad.
Emergencia y UCI, entre las áreas más afectadas
El diagnóstico de la Contraloría revela que el Servicio de Emergencia concentra una alta cantidad de equipos inoperativos, entre ellos electrocardiógrafos, monitores multiparámetro, oxímetros de pulso y ventiladores mecánicos, elementos básicos para la estabilización de pacientes pediátricos en situaciones críticas.
La Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) tampoco escapa a esta problemática. En esta área se contabilizan 19 equipos biomédicos fuera de servicio, incluyendo ventiladores mecánicos de transporte, ventiladores pulmonares y ventiladores volumétricos para pacientes adultos y pediátricos. La falta de estos equipos compromete seriamente la capacidad de respuesta del hospital frente a casos de alta gravedad.
Riesgos eléctricos que agravan el escenario
Más allá del equipamiento médico, el informe de control advierte riesgos estructurales asociados al sistema eléctrico del hospital. La Contraloría señala que la capacidad de potencia de los grupos electrógenos del sistema alternativo de energía es insuficiente, lo que podría afectar el funcionamiento del establecimiento durante cortes del suministro eléctrico.
Asimismo, se detectó una elevada resistencia en las puestas a tierra, situación que incrementa el riesgo para la seguridad eléctrica y el correcto funcionamiento del equipamiento hospitalario. A esto se suma la presencia de luminarias de emergencia sin suministro eléctrico en diversas áreas, lo que podría provocar accidentes tanto al personal de salud como a los pacientes en caso de fallas de energía.
Sin información en tiempo real para el mantenimiento
Otro punto crítico identificado por la comisión de control es la ausencia de un sistema de información integral que permita conocer, en tiempo real, el estado del mantenimiento de los equipos biomédicos. Esta carencia limita la capacidad de gestión de los activos hospitalarios y dificulta la toma de decisiones oportunas, tanto a nivel local como central.
Sin una plataforma que consolide datos de mantenimiento, reposición y vida útil de los equipos, el hospital queda expuesto a fallas recurrentes, mayores tiempos de inoperatividad y un uso ineficiente de los recursos públicos destinados a la salud.
Infraestructura al límite de su vida útil
El informe también pone el foco en el desgaste generalizado de la infraestructura del Hospital del Niño de Breña. Columnas, paredes, pisos, coberturas y falsos cielos presentan deterioro visible, lo que genera riesgos para la integridad física de pacientes y personal asistencial. La Contraloría advierte que la antigüedad del establecimiento, sumada a la falta de mantenimiento oportuno, ha llevado a que varios componentes superen su tiempo de vida útil.
Este deterioro no solo incrementa el riesgo de accidentes, sino que también condiciona al hospital a asumir sobrecostos por mantenimientos correctivos o reposiciones de emergencia, en lugar de inversiones planificadas y sostenibles.
Problemas en el sistema de agua
A las deficiencias estructurales se suman fallas en las instalaciones sanitarias, particularmente en los sistemas de almacenamiento y distribución de agua. El informe menciona deterioros en cisternas, redes y aparatos sanitarios, lo que podría afectar la calidad y oportunidad del suministro de agua, un recurso esencial para la atención médica y la prevención de infecciones intrahospitalarias.
Medidas urgentes bajo recomendación
Ante este panorama, la Contraloría recomendó al director general del INSN – Breña adoptar medidas correctivas urgentes para garantizar la continuidad y seguridad de la atención pediátrica. El informe subraya que la situación detectada no solo compromete la gestión hospitalaria, sino que expone a los pacientes más vulnerables a riesgos evitables.
El caso del Hospital del Niño de Breña vuelve a evidenciar las debilidades estructurales del sistema de salud público y plantea una pregunta clave: ¿cuánto más puede sostenerse la atención pediátrica especializada sin una inversión integral en equipos, infraestructura y mantenimiento?