En un fallo ejemplarizante para la lucha contra la violencia de género, la Segunda Fiscalía Provincial Corporativa Especializada en Violencia contra las Mujeres de Lima Centro obtuvo una condena de 29 años y cuatro meses de prisión para Jesús Escalante. El sujeto fue hallado culpable del delito de feminicidio en grado de tentativa en agravio de su expareja, a quien mantuvo bajo amenaza de muerte tras una violenta incursión en su domicilio.
La investigación fiscal, liderada por el magistrado Oswaldo Taccsi Guevara, determinó que el ahora sentenciado irrumpió en la habitación de la víctima mientras ella dormía. Bajo forcejeos, la trasladó hacia otro cuarto donde esparció gasolina desde una galonera, amenazando con prenderle fuego. El ataque se produjo ante la mirada de los hijos de la mujer, de 16 y 10 años, quienes fueron testigos directos del nivel de crueldad del agresor.
Pruebas determinantes
Durante el proceso, el fiscal adjunto Julio Ángel Feliciano Loarte presentó pruebas contundentes que no dejaron espacio a la duda sobre la responsabilidad de Escalante. Entre los elementos clave destacaron:
- Cámara Gesell: La declaración de la agraviada, protegida bajo este protocolo, fue el eje de la acusación.
- Testimonios de los menores: Los hijos de la víctima corroboraron la cronología del ataque y las amenazas vertidas.
- Certificados Médicos Legales: Evidenciaron las lesiones físicas producto del forcejeo inicial.
- Atestados policiales: El informe de los efectivos que intervinieron en la emergencia reafirmó el estado de peligro inminente en el que se encontraba la mujer.
Reparación y justicia
Además de la pena privativa de la libertad, que el condenado cumplirá en un establecimiento penal por casi tres décadas, la sentencia impone el pago de S/ 10 000 como reparación civil en favor de la agraviada.
Este caso subraya la importancia de las fiscalías especializadas en la obtención de sanciones severas cuando los elementos de convicción son sólidos, especialmente en escenarios de vulnerabilidad donde el uso de combustibles y la presencia de menores agravan la calificación del delito.