El incremento de las temperaturas no solo afecta a las personas. Durante los meses de calor, las pulgas y garrapatas se reproducen con mayor rapidez, elevando significativamente el riesgo de infestación en perros y gatos, especialmente si no se aplican medidas preventivas oportunas.
De acuerdo con especialistas en salud animal, el aumento de estos parásitos externos puede ser hasta 80 % más frecuente en temporadas de altas temperaturas. “El calor acelera su ciclo reproductivo y expone a las mascotas a infecciones que pueden afectar seriamente su bienestar si no se actúa a tiempo”, explica Luis Alfredo Chávez, veterinario y jefe técnico comercial de Petmedica y Atrevia 360.
Riesgos para la salud de las mascotas
Las pulgas pueden poner hasta 50 huevos por día, mientras que una sola garrapata puede transmitir enfermedades como la ehrlichiosis o la babesiosis, patologías que, sin atención veterinaria, pueden debilitar gravemente al animal e incluso poner en riesgo su vida.
Además, la presencia de estos parásitos no solo impacta en las mascotas. Las pulgas pueden picar a las personas y actuar como vectores de otros parásitos internos, afectando el entorno familiar. “La desparasitación debe verse como una medida básica de salud, no solo como una reacción ante una infestación visible o limitada al verano”, subraya el especialista.
¿Cuándo desparasitar? La clave es la prevención
Los veterinarios recomiendan no esperar a que aparezcan los parásitos. La desparasitación externa debe iniciarse antes del pico de calor y mantenerse de forma regular durante todo el año.
La frecuencia del tratamiento varía según el producto, pudiendo ir de uno a tres meses, por lo que es fundamental consultar con un veterinario para definir el esquema adecuado según la edad, peso y estilo de vida de cada mascota.
¿Cómo desparasitar de forma efectiva?
Especialistas recomiendan seguir estas pautas básicas:
- Establecer un calendario de desparasitación continuo y supervisado por un veterinario.
- Elegir tratamientos de acción integral, que protejan tanto contra parásitos externos (pulgas, garrapatas y ácaros) como internos (lombrices intestinales y tenias), especialmente en épocas de calor.
- Observar señales de alerta, como rascado constante, caída de pelo o irritación en la piel. No siempre los parásitos son visibles: solo el 5 % de las pulgas vive sobre el animal; el resto permanece en el entorno.
- Mantener la limpieza del hogar, lavando con frecuencia camas, alfombras y zonas donde descansa la mascota, y revisando áreas verdes donde suele pasear.
Protección para la mascota y la familia
Una desparasitación oportuna no solo reduce el riesgo de infestaciones, sino que protege la salud general de la mascota y de las personas que conviven con ella. “Un plan preventivo adecuado, acompañado por el veterinario, es la forma más efectiva de evitar complicaciones mayores”, concluye Chávez.