La fiebre por el “Conejo Malo” ha vuelto a tomar las calles de la capital. Desde las primeras horas de este lunes, las inmediaciones del Estadio Nacional lucen ocupadas por decenas de jóvenes que han iniciado una acampada masiva con el objetivo de obtener la mejor ubicación posible para los conciertos de Bad Bunny, programados para el viernes 16 y sábado 17 de enero.
A través de redes sociales, se difundieron imágenes de carpas, mantas y grupos organizados instalados en las veredas adyacentes al recinto deportivo. Para estos seguidores, la espera de once días es considerada parte del “ritual” necesario para ver de cerca al artista puertorriqueño en su regreso a Lima, tras la reprogramación de sus presentaciones originales.
Expectativa y logística de los fans
El fenómeno, que ya se vivió con intensidad en el año 2022, se repite con una logística envidiable por parte de los clubes de fans. Los acampantes han establecido turnos de vigilancia y organización interna para evitar que personas ajenas a la fila ocupen los espacios ganados.
“La meta es estar lo más cerca posible del escenario. No importa el calor ni la incomodidad, la experiencia de verlo de cerca vale la pena”, comentó uno de los jóvenes instalados cerca de la tribuna norte.
Seguridad y orden público
Se espera que, con el transcurrir de los días, la afluencia de personas en los exteriores del Estadio Nacional se incremente significativamente. Ante este escenario, se prevé que la Policía Nacional del Perú (PNP) y el cuerpo de Serenazgo de la Municipalidad de Lima refuercen la vigilancia en la zona para garantizar el libre tránsito peatonal y evitar incidentes, considerando que las filas suelen extenderse por varias cuadras.
El impacto de Bad Bunny en el género urbano mantiene su vigencia, convirtiendo cada una de sus visitas en un evento que paraliza el centro de la ciudad mucho antes de que se enciendan las luces del escenario.