La región Ayacucho busca dar un nuevo impulso a su economía a través de la inversión privada. La región cuenta con oportunidades en minería, agroindustria, turismo y manufactura que podrían traducirse en nuevos negocios, generación de empleo y mayores ingresos para productores y emprendedores locales. En ese escenario, la Agencia de Promoción de la Inversión Privada (PROINVERSIÓN) presentó una serie de iniciativas para facilitar la llegada de capitales y promover el desarrollo de proyectos.
El potencial económico regional tiene cifras que respaldan estas oportunidades. Durante 2025, Ayacucho registró exportaciones por US$ 1.447 millones, con la participación de 159 empresas que colocaron sus productos en 70 mercados internacionales. Estos resultados fueron parte del diagnóstico presentado durante el encuentro “Inversión Privada Ayacucho: Facilitación para el desarrollo de inversiones”, organizado por PROINVERSIÓN en el marco de ANDESMIN 2026.
Agroindustria con potencial exportador
Uno de los sectores con mayores posibilidades de expansión es la agroindustria. Entre las alternativas identificadas figuran la instalación de plantas de procesamiento de quinua y otros granos andinos, centros de acopio y almacenamiento, así como infraestructura para transformar cacao y tara.
La quinua destaca dentro de esta actividad productiva. Ayacucho genera alrededor de 34 mil toneladas de este grano, equivalentes al 28,8 % de la producción nacional. Además, sus exportaciones alcanzaron los US$ 48 millones durante 2025.
La posibilidad de incorporar infraestructura de procesamiento permitiría avanzar hacia productos con mayor valor agregado y ampliar las oportunidades comerciales para los productores de la región.
Minería y servicios especializados
La actividad minera también representa un espacio para desarrollar nuevos negocios. Más allá de la extracción de minerales, existen oportunidades para fortalecer una cadena de proveedores locales capaces de atender las necesidades operativas de las empresas del sector.
Entre las iniciativas figuran talleres metalmecánicos, servicios de mantenimiento de maquinaria, laboratorios especializados, soluciones logísticas y tecnologías para el tratamiento de agua y la valorización de residuos.
La apuesta apunta a que una mayor participación de empresas regionales en la cadena de suministro permita dinamizar la economía local y generar puestos de trabajo especializados.
Turismo y patrimonio como oportunidades
El turismo constituye otro frente para atraer inversiones. La modernización de establecimientos de hospedaje, el desarrollo de alojamientos rurales y el fortalecimiento de los servicios gastronómicos y culturales forman parte de las alternativas identificadas.
El movimiento de visitantes hacia los principales atractivos regionales ofrece una referencia sobre el potencial de esta actividad. En 2025, el Santuario Histórico de la Pampa de Ayacucho recibió más de 133 mil visitantes, mientras que el Complejo Arqueológico de Wari superó los 59 mil.
Estas cifras abren posibilidades para mejorar la infraestructura turística y ampliar la oferta de servicios alrededor del patrimonio histórico y cultural ayacuchano.
Artesanía y facilidades para invertir
La manufactura también concentra oportunidades, especialmente por la tradición textil, la cerámica y la reconocida talla en piedra de Huamanga. La tecnificación de talleres, la mejora de diseños y la ampliación de los canales de comercialización podrían fortalecer esta actividad y facilitar el acceso a nuevos mercados.
Durante el encuentro, PROINVERSIÓN informó sobre el acompañamiento especializado que brinda a los inversionistas para identificar obstáculos, facilitar procedimientos y promover la ejecución, ampliación y reinversión de proyectos.
Asimismo, se presentaron los alcances del Régimen de Recuperación Anticipada del IGV (RERAIGV), mientras que representantes de la SUNAT expusieron información sobre los regímenes tributarios aplicables a los inversionistas.
El desafío será convertir las oportunidades identificadas en proyectos concretos. Para Ayacucho, atraer inversión privada no solo supone ampliar su actividad económica, sino también fortalecer sus empresas locales, generar empleo y aprovechar mejor sus capacidades productivas.