La violencia extorsiva no da tregua en el norte de la capital. Una familia dedicada al alquiler de yates en Ancón fue blanco de un atentado con explosivos la noche del pasado domingo, apenas cinco días después de haber acudido a las autoridades para denunciar amenazas de muerte. El ataque ocurrió en un barrio residencial mientras niños jugaban en la vía pública, dejando un saldo de cuatro heridos con lesiones auditivas y severas afectaciones emocionales.
Según el testimonio de los agraviados, un grupo criminal que se identifica como ‘La Jauría’ inició el asedio a través de mensajes de WhatsApp, exigiendo el pago de un “cupo” a cambio de una supuesta protección para su negocio de turismo náutico. Ante la negativa y tras presentar la denuncia formal en la sede de la Dirincri, los delincuentes cumplieron su advertencia. Testigos relataron que dos sujetos a bordo de una motocicleta llegaron al frontis del inmueble; uno de ellos descendió para lanzar el artefacto y, antes de huir, amenazó a una vecina que presenció el acto.
La detonación fue de tal magnitud que destrozó la puerta principal y provocó el pánico en todo el vecindario. Dos menores de edad y dos jóvenes universitarias que se encontraban en el interior de la vivienda tuvieron que ser trasladadas de emergencia a un hospital local. “Estábamos en una videollamada cuando se escuchó la explosión. Todo fue pánico”, relató uno de los familiares, quien denunció la falta de medidas de protección efectivas por parte de la Policía Nacional tras la denuncia previa.
Este atentado se suma a una racha de ataques con explosivos registrados en Ancón durante el inicio de este 2026, incluyendo atentados contra pollerías y establecimientos comerciales. El recrudecimiento de la violencia ocurre a pesar de que el Ejecutivo prorrogó recientemente el Estado de Emergencia en Lima y Callao. Las víctimas, que ahora temen por su vida, han solicitado garantías y la intervención inmediata del Ministerio del Interior ante un gremio turístico que se siente abandonado por el Estado.