Un reconocimiento que trasciende el uniforme
La Municipalidad de Santiago de Surco, en coordinación con la Policía Nacional del Perú, inmortalizó la memoria del suboficial de primera Patrick Ospina Orihuela al otorgar su nombre al Albergue Municipal de Mascotas del distrito. El acto simbólico busca reconocer un sacrificio que conmovió al país: la entrega de su vida mientras cumplía su deber, al intentar rescatar a un perro atrapado en el río Rímac.
Desde hoy, el recinto pasa a denominarse Albergue Municipal S1 PNP Patrick H. Ospina Orihuela, convirtiéndose en un espacio de memoria viva donde el servicio público, la protección animal y el valor humano convergen.
“Este es el lugar donde su nombre debe estar”
Durante la ceremonia de denominación, el alcalde de Surco, Carlos Bruce, destacó el profundo significado del homenaje. “Ante el heroísmo de Patrick dijimos que este es el lugar donde su nombre debe estar, junto a estos animalitos que él tanto quiso. Además, hemos decidido poner su nombre a uno de los parques de Surco”, señaló.
El albergue, que actualmente da cobijo a 125 perros y 32 gatos, simboliza el espíritu solidario que caracterizó al suboficial Ospina. Para las autoridades municipales, el gesto no solo honra su memoria, sino que también refuerza un mensaje de compromiso con la vida, incluso en las circunstancias más adversas.
El acto de valentía que conmovió al país
El viernes 20 de febrero, Patrick Ospina Orihuela, de 33 años, natural de Pucará (Huancayo), no dudó en ingresar al río Rímac para rescatar a un perro que había quedado atrapado en un islote. A pesar del incremento del caudal y del riesgo evidente, el suboficial actuó impulsado por su vocación de servicio.
La fuerza de la corriente terminó por arrastrarlo. Su cuerpo fue hallado al día siguiente, cerca de la Base Naval del Callao, confirmando un desenlace trágico que generó profunda conmoción entre sus compañeros, autoridades y la ciudadanía.
Presencia policial y respaldo institucional
La ceremonia contó con la participación del jefe de la Región Policial Lima, Francisco Vargas Andonaire, así como del jefe de la División de Emergencia Lima Centro, Edward Vidal Jiménez. También estuvieron presentes voluntarios del albergue y vecinos del distrito, muchos de ellos acompañados de sus mascotas.
El general Vargas Andonaire agradeció públicamente a la Municipalidad de Surco y a los vecinos por el reconocimiento, destacando que este tipo de gestos fortalece el orgullo institucional y reafirma el compromiso de la Policía Nacional con la protección de la comunidad. “Estos homenajes nos recuerdan por qué servimos y a quiénes protegemos”, expresó.
Un albergue que refleja el legado de servicio
El ahora denominado Albergue Municipal S1 PNP Patrick H. Ospina Orihuela brinda atención veterinaria permanente, alimentación balanceada y cuidados integrales a decenas de animales abandonados, mientras esperan ser adoptados por familias responsables. Para el municipio, el nombre del suboficial refuerza la misión del espacio: cuidar a quienes no pueden defenderse por sí mismos.
La Municipalidad de Surco impulsa, además, campañas permanentes de adopción. Cada fin de semana, vecinos y visitantes pueden conocer a las mascotas y ofrecerles un nuevo hogar, como parte de una política distrital orientada al bienestar animal.
“Patitas Felices”: adopción y compromiso ciudadano
En el marco de estas iniciativas, la comuna destacó los resultados de la campaña “Patitas Felices”, gracias a la cual se han concretado 363 adopciones desde el inicio de la actual gestión municipal. El programa busca promover la tenencia responsable y reducir el abandono de animales en la vía pública.
Para las autoridades, el legado de Patrick Ospina encuentra continuidad en cada adopción y en cada gesto de cuidado hacia los animales rescatados. “Su nombre no solo identifica un lugar, sino una causa”, señalaron desde el municipio.
Memoria, ejemplo y vocación de servicio
El homenaje al suboficial Patrick Ospina trasciende lo simbólico. Representa un recordatorio permanente del valor del servicio público y de la empatía como principio de acción. En Surco, su nombre quedará asociado no solo a un acto heroico, sino a una política de cuidado y respeto por la vida.
Así, el albergue municipal se convierte en un espacio donde la memoria se transforma en acción cotidiana, y donde el sacrificio de un policía encuentra sentido en cada animal protegido y en cada familia que abre las puertas de su hogar.