La crisis en el suministro de Gas Natural Vehicular (GNV) ha desencadenado una preocupante práctica ilegal que amenaza la seguridad pública. Ante la escasez del combustible, inescrupulosos han comenzado a comercializar válvulas adaptadoras, con costos que oscilan entre los 40 y 60 soles, diseñadas para abastecer con Gas Licuado de Petróleo (GLP) a unidades fabricadas exclusivamente para GNV.
Rufino Mamani, gerente de la firma Rufigas, advirtió que esta manipulación altera gravemente el sistema original del vehículo, ignorando las diferencias técnicas fundamentales entre ambos insumos. Según explicó el especialista, el cilindro de GNV está diseñado para almacenar gas en estado gaseoso a alta presión, mientras que el GLP se mantiene en estado líquido. Esta disparidad en las condiciones de almacenamiento y distribución hace que ambos sistemas sean técnicamente incompatibles.
Peligro inminente
La instalación de estos dispositivos no solo compromete la vida útil del motor, provocando daños mecánicos irreversibles, sino que eleva exponencialmente el riesgo de incidentes fatales. Mamani enfatizó que la alteración del sistema de combustible por parte de personal no calificado convierte a los vehículos en potenciales focos de explosión.
«La manipulación inadecuada del sistema expone no solo a los ocupantes del vehículo, sino también a los peatones y otras unidades en la vía pública», alertó el experto, señalando que la búsqueda de una solución rápida frente a la escasez está derivando en una negligencia de consecuencias impredecibles.
Ante este panorama, se hace un llamado a los propietarios de vehículos a evitar estas adaptaciones clandestinas y a priorizar la seguridad mecánica, instando a las autoridades a fiscalizar el mercado negro de accesorios que lucra con la integridad de los ciudadanos.