Los gremios de transporte anunciaron la noche del sábado 7 de marzo un paro nacional indefinido desde el jueves 12, ante lo que consideran la falta de respuestas del Estado frente al incremento de extorsiones, la inseguridad en las carreteras y la crisis energética que golpea al sector. La convocatoria fue impulsada por la Confederación de Transportistas Terrestres del Perú y otras organizaciones del rubro.
Los dirigentes sostienen que el alza del diésel y la gasolina, así como la escasez de combustibles vinculada a la crisis de Petroperú y la ruptura del ducto de gas en Megantoni, han generado pérdidas que vuelven cada vez menos rentable la actividad. También denuncian el deterioro de la infraestructura vial y regulaciones que consideran ineficientes.
Entre sus principales demandas figuran la suspensión temporal de la carga tributaria a los combustibles, la reactivación de fondos de compensación, la aplicación de la Ley N.º 31886, la revisión del cobro de peajes y la instalación de mesas de trabajo con cronogramas y responsabilidades definidas.
Aún no está claro si la paralización se extenderá más allá del primer día. Aunque fue anunciada como indefinida, no existe confirmación oficial sobre su continuidad el viernes 13 ni sobre si las bases regionales mantendrán la convocatoria en los mismos términos. Por definición, un paro indefinido no tiene fecha de cierre establecida y podría prolongarse en los días siguientes.