Bolivia atraviesa una jornada de luto nacional tras el accidente de un avión militar que dejó al menos 22 personas fallecidas, entre ellas cuatro niños, y 37 heridos, según confirmaron autoridades locales. El siniestro ocurrió la tarde del viernes, cuando un avión de transporte C-130 Hércules de la Fuerza Aérea Boliviana se estrelló luego de salirse de la pista del Aeropuerto Internacional de El Alto, a unos 15 kilómetros de La Paz.
La aeronave cumplía una misión sensible: trasladaba papel moneda destinado al Banco Central de Bolivia, lo que agravó el impacto social del accidente. Partes del fuselaje impactaron contra vehículos y zonas aledañas al aeropuerto, provocando víctimas entre transeúntes y automovilistas que circulaban por el lugar al momento del siniestro.
Balance oficial de víctimas
El comandante general de la Policía, Mirko Sokol, confirmó que el número de fallecidos ascendió a 22, aunque solo nueve han podido ser identificados debido al estado de los cuerpos. “Tenemos cuerpos totalmente mutilados”, declaró ante la prensa.
Por su parte, el ministro de Defensa, Raúl Salinas, informó que la aeronave contaba con ocho tripulantes, de los cuales uno perdió la vida. Las autoridades indicaron que no hay personas desaparecidas y que las labores de búsqueda ya concluyeron.
El Ministerio de Salud precisó que entre los heridos se encuentra un menor que sufrió la amputación de ambas piernas, lo que ha generado conmoción en la opinión pública.
Investigación en curso
El gobierno del presidente Rodrigo Paz anunció la conformación de una junta investigadora para determinar las causas del accidente. Las primeras versiones oficiales indican que al momento del siniestro se registraba una intensa granizada acompañada de rayos, condiciones que podrían haber influido en la maniobra fallida de aterrizaje.
“No es una investigación que se resuelva de la noche a la mañana. Es indispensable encontrar la caja negra”, señaló el ministro Salinas, al subrayar que aún no se puede establecer una causa definitiva.
Dinero sin valor y saqueos
Tras el accidente, cientos de ciudadanos se precipitaron hacia la zona del impacto para recoger los billetes esparcidos, generando escenas de caos durante toda la noche del viernes. Testigos relataron que personas huían con fajos de dinero, solo para ser despojadas por otros en medio del tumulto.
El Ministerio de Defensa aclaró en un comunicado que el dinero transportado no tenía numeración ni serie oficial, por lo que carece de valor legal y adquisitivo, y advirtió que su posesión constituye delito. Como medida excepcional, las autoridades dispusieron la quema de las cajas con billetes en una gran hoguera improvisada dentro del aeropuerto.
Pese a ello, un numeroso grupo intentó nuevamente ingresar al recinto este sábado, siendo dispersado por la policía con gases lacrimógenos.
Disturbios y detenciones
La tragedia derivó también en actos vandálicos en zonas cercanas. La Fiscalía de La Paz reportó denuncias por saqueos a comercios, cometidos por delincuentes que aprovecharon la confusión tras el accidente.
El jefe policial confirmó la detención de 49 personas vinculadas a estos hechos. “Estamos en un momento de crisis y de luto. No podemos permitir que se siga amedrentando a los funcionarios policiales”, declaró.
Aeropuerto y atención médica
Las operaciones del aeropuerto internacional de El Alto —el segundo más importante del país— fueron suspendidas por varias horas y se reanudaron este sábado. En paralelo, hospitales de la ciudad activaron campañas de donación de sangre para atender a los heridos.
El presidente Rodrigo Paz expresó sus condolencias a las familias afectadas y calificó el hecho como “un día de mucho dolor” para el país, mientras Bolivia intenta asimilar una tragedia que combina desastre aéreo, crisis social y conmoción nacional.