MADRID, 28 Ene. (EUROPA PRESS) –
La Junta de Paz creada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el marco de su propuesta de paz para la Franja de Gaza ha confirmado un total de 27 “miembros fundadores”, entre los que figura El Salvador como nueva incorporación, en medio de las dudas expresadas por numerosos países sobre las funciones que tendrá el organismo y la posibilidad de que se configure como una estructura paralela a Naciones Unidas.
Así, la Junta de Paz ha apuntado en un mensaje en redes sociales que entre los “miembros fundadores de la creciente organización internacional” figuran Arabia Saudí, Argentina, Armenia, Azerbaiyán, Albania, Bahréin, Bielorrusia, Bulgaria, Camboya, Egipto, El Salvador, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Hungría, Indonesia, Jordania, Kazajistán, Kuwait, Marruecos, Mongolia, Pakistán, Paraguay, Qatar, Turquía, Uzbekistán y Vietnam, además de Kosovo.
La totalidad de los miembros anunciados en las últimas horas, a excepción de El Salvador, ya habían confirmado que serían parte del organismo, si bien destaca el caso de Israel, cuyo primer ministro, Benjamin Netanyahu, afirmó haber aceptado la invitación de Trump, si bien no figura en la lista publicada por la Junta de Paz.
De esta forma, la Junta de Paz cuenta por ahora solo con un solo miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas –precisamente Estados Unidos–, después de que Alemania y Francia hayan rechazado sumarse y de que China y Rusia hayan declinado por ahora pronunciarse sobre si lo harán.
Asimismo, solo dos países de la Unión Europea (UE) –Bulgaria y Hungría– han aceptado hasta el momento la invitación de Trump, con España entre aquellos que han rechazado públicamente sumarse a la iniciativa, después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dijera que la decisión deriva de la “coherencia”, dado que la Junta “está fuera del marco de Naciones Unidas” y “no ha incluido a la Autoridad Palestina”.
El plan de Trump para Gaza –que contempla la creación de este organismo– fue respaldado en noviembre de 2025 a través de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, lo que le dio legitimidad internacional, con el objetivo declarado de supervisar la reconstrucción de Gaza tras la ofensiva de Israel contra el enclave en respuesta a los ataques del 7 de octubre de 2023 y un proceso de desmilitarización y traspaso de competencias que aparte del poder a Hamás.
A las dudas sobre las funciones del organismo y el hecho de que el propio Trump haya dicho que “podría” reemplazar a la ONU, se suman que el presidente de Estados Unidos figure como presidente “vitalicio” del mismo y la exigencia del pago de mil millones de dólares (unos 860 millones de euros) para conseguir un puesto permanente.
Fuentes de la Casa Blanca consultadas por Europa Press aseguraron que “no hay un requisito” para realizar esta contribución por parte de los miembros –que si no la hacen tendrán un mandato de tres años– y que estos fondos “serán usados directamente” para acometer los esfuerzos de reconstrucción del enclave palestino, sin que por ahora esté claro si alguno de los 27 miembros confirmados ha realizado este pago.