El Gobierno argentino anuncia el fin del gasto en obras públicas y la devaluación del peso en más del 50%

Luis Caputo, ministro de Economía de Argentina. (Foto: CAPTURA DE PANTALLA)

MADRID, 13 Dic. (EUROPA PRESS) –

El ministro de Economía de Argentina, Luis Caputo, ha anunciado este martes una serie de medidas «de urgencia» entre las que destacan la devaluación del peso argentino en más de un 50 por ciento, el fin del gasto en obra nueva pública, la reducción de subsidios de energía y transporte, y un incremento de la ayuda social.

Así, la moneda del país pasará a cambiarse de 366,45 a 800 pesos por cada dólar estadounidense, según ha declarado Caputo en un discurso recogido por la agencia de noticias argentina Télam.

Durante su intervención, el ministro ha asegurado que el principal problema del país es «el déficit fiscal» y que estas medidas están encaminadas a solucionar esta cuestión y «evitar una catástrofe».

«El Gobierno viene a arreglar este problema de raíz para no tener que padecer más inflación y pobreza», ha añadido Caputo que, a pesar de las políticas de recorte de gasto público, mantendrá «los planes ‘Potenciar Trabajo’ de acuerdo al presupuesto 2023» y duplicará tanto la asignación universal por hijo y como la ‘Tarjeta Alimentar’.

Otras de las medidas que buscan recortar el gasto público son las de «no renovar los contratos laborales del Estado que tengan menos de un año de vigencia» y de suspender la publicidad estatal durante un año.

Además, ha confirmado que el Estado no ofrecerá más concursos de obra nueva pública y la cancelación de las ya aprobadas pero que aún no hayan comenzado debido a que «no hay plata para pagar obras que muchas veces terminan en los bolsillos de los políticos y empresarios».

Respecto a la reducción de los subsidios a la energía y al transporte, el titular de la cartera ha explicado que sostener «precios bajísimos» en estos sectores se produce a base de «pagarlo con inflación».

El presidente de Argentina, el ultraliberal Javier Milei, llegó al poder prometiendo grandes políticas de recorte de gasto público y de austeridad, y durante su discurso de investidura afirmó que su plan de choque para la economía provocará que «de corto plazo la situación empeorará», aunque sentará las bases de la «reconstrucción del país».