Un inmigrante venezolano de 28 años resultó herido por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante un incidente ocurrido el domingo en Austin, Texas. El hombre, identificado como Wilber Rafael Garcés Pérez, recibió un disparo en la parte alta de la espalda y permanece bajo custodia federal mientras se recupera.
De acuerdo con información de EL PAÍS, Garcés Pérez trabajaba como repartidor de comida. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) informó que el venezolano había ingresado a Estados Unidos de manera irregular durante la administración de Joe Biden y tenía una orden de deportación pendiente. Según las autoridades, se encuentra estable y bajo custodia a la espera de su deportación.
El episodio comenzó después de una colisión entre vehículos. Imágenes difundidas en redes sociales muestran un Toyota Corolla azul que impacta contra una camioneta. Tras el choque se escuchan varios disparos y el automóvil avanza unos metros antes de detenerse. La secuencia completa de los hechos continúa bajo investigación.
La familia del venezolano cuestionó la falta de información recibida tras el incidente. Su abogada, Kate Lincoln Goldfinch, señaló que la esposa de Garcés acudió al hospital Dell Seton Medical Center para averiguar sobre su esposo, pero no obtuvo información sobre su estado ni su paradero.
El alcalde de Austin, Kirk Watson, pidió una investigación independiente y cuestionó que una persona haya resultado herida durante una actuación de agentes federales en las calles de la ciudad. La investigación involucra a autoridades locales y federales, entre ellas los Texas Rangers, el FBI y el DHS.
El congresista Greg Casar, representante de Austin, también pidió que Garcés Pérez no sea deportado mientras se investiga el caso. Según Casar, el venezolano constituye un testigo clave para esclarecer lo ocurrido y debería permanecer en Estados Unidos para recibir atención médica y declarar sobre el incidente.
El tiroteo provocó protestas en Austin. Decenas de personas se manifestaron cerca del lugar de los hechos y exigieron transparencia, incluida la difusión de las imágenes de las cámaras corporales de los agentes involucrados. Durante las manifestaciones se produjeron enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y se utilizó gas irritante.
El caso ocurre poco más de dos meses después de otro operativo de ICE en Houston en el que murió el inmigrante mexicano Lorenzo Salgado Araujo. El DHS reconoció posteriormente que el hombre no era la persona que buscaban los agentes. El episodio generó protestas y volvió a poner bajo escrutinio las actuaciones de los agentes migratorios en distintas ciudades estadounidenses.