El 28 de agosto de 2025, el corresponsal de Inforegión, Manuel Calloquispe, recibió un mensaje de audio vía WhatsApp en el que lo amenazan de muerte si continúa publicando sobre las mafias de la minería ilegal en Madre de Dios. La advertencia se relaciona con sus recientes investigaciones en La Pampa, uno de los epicentros de la minería ilegal en el país.
Según relató Calloquispe al Instituto Prensa y Sociedad (IPYS), la voz del audio correspondería a Alver Carranza Fernández, identificado como integrante del grupo criminal “Los Guardianes de la Trocha”, liderado por Edison Fernández Pérez, alias “Chili”.
Un emisario con amplio prontuario
Carranza Fernández no es un desconocido para las autoridades. Registra denuncias en distintas fiscalías por delitos de secuestro, robo y asesinato. En el audio enviado desde el número 933 327 446, no solo se amenaza con matar al periodista, sino que también se mencionan datos personales de sus familiares, lo que agrava la situación.
El mensaje exigía expresamente que Calloquispe dejara de informar sobre alias “Chili”, señalado como el cabecilla que controla el cobro de cupos y las extorsiones que aseguran la “protección” de mineros ilegales en La Pampa.
Denuncias sin respuesta
El periodista aseguró haber informado sobre estas amenazas a la policía local, al gobierno regional y al congresista que representa a Madre de Dios en Lima. Sin embargo, hasta el momento no ha recibido ninguna respuesta ni medidas concretas de protección.
Esta situación evidencia, una vez más, la vulnerabilidad de quienes investigan actividades ilegales en la Amazonía peruana, donde la minería ilegal se ha consolidado como un negocio controlado por organizaciones criminales.
Exigen acción inmediata
Frente a estos hechos, el Instituto Prensa y Sociedad denunció las amenazas contra Calloquispe y demandó una acción urgente de las autoridades. “El IPYS denuncia las amenazas contra Calloquispe y exige a la policía y demás autoridades inmediata atención a lo ocurrido con el fin de proteger la seguridad del periodista”, señaló la organización.
El caso se suma a una preocupante lista de ataques contra periodistas en la región, donde ejercer el periodismo de investigación significa, en muchos casos, poner la vida en riesgo.