En el Perú, la integración territorial sigue siendo un desafío. Mientras la costa y gran parte de la sierra están conectadas al sistema eléctrico nacional, ciudades como Iquitos —con más de medio millón de habitantes— continúan aisladas, dependiendo de generación eléctrica a base de diésel: costosa, contaminante y vulnerable. Esta situación limita el crecimiento económico y profundiza las brechas históricas en desarrollo, salud y competitividad.
Ley N.° 32560 y reactores modulares pequeños
En marzo de 2026, el Congreso de la República aprobó la Ley N.° 32560, que promueve la generación eléctrica de origen nuclear y la instalación de reactores modulares pequeños (SMR), marcando un punto de inflexión en la política energética nacional. Según el Dr. Rolando Páucar Jauregui, físico nuclear, esta ley abre la puerta a una industria energética con potencial para transformar territorios históricamente desconectados.
SMR: energía confiable para zonas aisladas
La norma no solo busca diversificar la matriz energética, sino también resolver un problema estructural: llevar energía confiable a zonas donde las soluciones tradicionales han fracasado. Los SMR, diseñados para sistemas eléctricos aislados con demandas moderadas y geografía compleja, permiten implementaciones progresivas, con altos estándares de seguridad y sin requerir grandes redes de transmisión.

Caso emblemático: Iquitos y la Amazonía
El caso de Iquitos ejemplifica los desafíos energéticos: altos costos y limitaciones para el desarrollo industrial, hospitalario y logístico. La energía no es solo un servicio: es una barrera. Superarla implica dinamizar la economía, mejorar servicios básicos y fortalecer la presencia del Estado en zonas estratégicas de la Amazonía peruana.
Implementación responsable y soberanía energética
La nueva ley establece un marco claro para su implementación: estándares ambientales rigurosos, coordinación con el Ministerio de Energía y Minas, el Ministerio del Ambiente y el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN), y participación de inversión privada bajo esquemas competitivos. Este avance va más allá de la electricidad: es soberanía, capacidad del país para desarrollar tecnología propia, reducir dependencias y convertir conocimiento en desarrollo.
El siguiente paso: proyectos concretos
El desafío ahora es transformar la ley en proyectos concretos, definir pilotos, priorizar zonas como la Amazonía y estructurar modelos de inversión sostenibles. Comunicar con transparencia será clave para generar confianza. En un mundo donde la energía define el desarrollo, depender del diésel no es sostenible. Apostar por SMR es una decisión estratégica. El Perú dio el primer paso; ahora toca llevar energía limpia, firme y soberana al corazón de la Amazonía.