Por: Alejandra Thais – Inforegión
Cada 30 de marzo se conmemora el Día Internacional de Cero Desechos, promovido por Naciones Unidas para llamar la atención sobre la necesidad de mejorar la gestión de residuos en Perú y avanzar hacia modelos de consumo más sostenibles. En 2026, la campaña está centrada en el desperdicio de alimentos, un problema que también implica pérdida de agua, suelo, energía y mayores emisiones contaminantes.
Según el Ministerio del Ambiente del Perú, el país genera más de 9 millones de toneladas de residuos al año, pero solo el 2,72 % es valorizado, lo que evidencia los desafíos en el reciclaje en Perú y el aprovechamiento de residuos sólidos.
¿Por qué esta fecha importa?
Hablar de “cero desechos” no significa que una persona o una familia deje de producir basura de un día para otro. La idea es reducir al máximo lo que se desecha y priorizar su aprovechamiento; cuando se habla de valorización, se trata de reutilizar, reciclar, compostar o dar otro uso útil a los residuos antes de enviarlos a disposición final, clave en la economía circular en Perú.
En la práctica, gran parte de lo que desechamos todavía no se aprovecha. Por eso, esta fecha invita a mirar lo cotidiano: lo que compramos, cómo usamos los alimentos y cómo separamos los residuos en casa. En ese contexto, hay iniciativas como Lima Compost, que recogen residuos orgánicos y los transforman en compost, impulsando el compostaje en Perú y demostrando que lo que normalmente termina en la basura puede convertirse en abono útil.
¿Por qué es importante reducir los residuos en Perú?
La reducción de residuos es fundamental para disminuir el impacto ambiental y mejorar la calidad de vida en las ciudades. Generar menos basura desde el origen permite optimizar los sistemas de recolección y reducir la presión sobre los rellenos sanitarios, un problema creciente en el país. Además, adoptar hábitos responsables contribuye al desarrollo de una cultura ambiental más sostenible.
Cinco cosas que debes saber
La primera es que reducir empieza antes de botar algo. Comprar solo lo necesario, revisar lo que ya hay en casa y evitar productos de un solo uso ayuda a generar menos residuos desde el origen. Ese enfoque coincide con el mensaje central de la campaña de este año, que pone el foco en evitar pérdidas y desperdicios, sobre todo de alimentos, un eje clave del consumo responsable en Perú.
La segunda es que desperdiciar comida también contamina. Cuando se pierde o se bota alimento que pudo consumirse, también se desperdician los recursos usados para producirlo, como agua, energía y suelo. Por eso, acciones simples como planificar las compras, conservar bien los alimentos y reutilizar sobras pueden tener un impacto ambiental real y reducir el desperdicio de alimentos en Perú.
La tercera es que separar los residuos sigue siendo una de las medidas más útiles. Distinguir entre orgánicos, reciclables y no aprovechables facilita su manejo y aumenta las posibilidades de reciclaje o compostaje, fortaleciendo la segregación de residuos en Perú.
La cuarta es que valorizar no es un tecnicismo lejano: significa, justamente, reaprovechar residuos mediante opciones como reciclaje, compostaje o valorización energética, pilares de la economía circular.
La quinta es que los pequeños cambios sí cuentan, sobre todo cuando se vuelven hábito. Usar bolsas reutilizables, preferir envases durables, informarse sobre puntos de reciclaje del distrito y evitar compras innecesarias no resuelve por sí solo la crisis de residuos, pero sí ayuda a disminuir la basura cotidiana y a usar mejor los recursos. En una fecha como esta, el mensaje de fondo es claro: generar menos desechos empieza con decisiones concretas y cercanas.