La lucha por defender la Amazonía peruana se intensifica. El Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) ha consolidado un acuerdo histórico con la Marina de Guerra del Perú para establecer una barrera de contención permanente contra el avance de la minería ilegal en la Reserva Nacional Tambopata, en la región Madre de Dios.
En una reciente entrevista concedida a TV Perú, el presidente ejecutivo del Sernanp, José Carlos Nieto Navarrete, detalló la compleja situación que atraviesa esta zona de alta biodiversidad y las acciones conjuntas que el Estado está desplegando para proteger el patrimonio natural de todos los peruanos.
El río Malinowski: la frontera entre la conservación y la devastación
El principal foco de tensión se ubica en los límites de la reserva colindantes con el sector conocido como La Pampa. Según explicó Nieto, la minería ilegal opera en el margen externo, utilizando el río Malinowski como frontera natural.
Impulsados por el alza del precio internacional del oro desde el año 2025, los mineros ilegales han comenzado a realizar incursiones furtivas nocturnas, cruzando el río para operar dentro del área protegida, lo que ya ha provocado la deforestación de varias hectáreas.
Para hacer frente a esta amenaza, el Sernanp ha articulado una respuesta multisectorial que fortalece sus puestos de control y respalda a sus más de 60 guardaparques:
- Puesto de Control Otorongo: presencia permanente del Ejército del Perú y la Policía Nacional (PNP).
- Puesto de Control Azul: reforzado con la instalación permanente de la Dirección General de Capitanías y Guardacostas (Dicapi) de la Marina de Guerra.
- Tecnología y logística: el Sernanp aporta monitoreo satelital, vigilancia con drones y soporte logístico para que la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental (FEMA) y las fuerzas del orden ejecuten las interdicciones.
Más allá de la minería: el costo humano y social
La minería ilegal no llega sola; arrastra consigo una cadena de delitos conexos que amenazan la paz social. Nieto advirtió que esta actividad ilícita fomenta la trata de personas y la prostitución, hostilizando a las comunidades locales y poniendo en riesgo la integridad del personal guardaparque.
«No permitiremos que la minería ilegal nos gane y nos arrebate la riqueza de nuestra selva. Cuando perdemos nuestra biodiversidad, no solo perdemos árboles o animales; perdemos nuestra cultura y el patrimonio que dejaremos a futuras generaciones. La Reserva Nacional Tambopata es de todos los peruanos, y junto a nuestras Fuerzas Armadas y comunidades, la defenderemos con firmeza», declaró Nieto.
Un destino de naturaleza en riesgo
La Reserva Nacional Tambopata no es solo un pulmón verde; es un motor de desarrollo sostenible y el principal destino de turismo de naturaleza del país, hogar de las colpas de guacamayos y fuente de ingresos para las comunidades locales a través de la acuicultura y las concesiones para el aprovechamiento de la castaña.
La estrategia del Estado no se limita a la represión. Trabaja de la mano con las poblaciones aledañas para fortalecer alternativas económicas sostenibles, evitando que las falsas promesas de la ilegalidad vulneren a las comunidades.
Nieto advirtió finalmente que la presión no es exclusiva de Madre de Dios. Cuencas hidrográficas en Loreto, como los ríos Nanay y Yaguas, también están bajo asedio de la minería ilegal, replicando el modelo de trabajo articulado con la Marina y la Policía Nacional para proteger los espacios naturales protegidos.