La violencia volvió a teñir de sangre las calles del Callao. Esta vez, la víctima fue Moisés Mere, conocido como el ‘Loco Mere’, exabogado de Gerson Gálvez Calle, alias ‘Caracol’, y vinculado a la organización criminal ‘Barrio King’.
El crimen ocurrió la noche del 30 de agosto, alrededor de las 9:00 p.m., en el cruce de los jirones Huáscar y Miguel Grau, en La Perla, Callao, cuando Mere se retiraba en su vehículo tras visitar a familiares de su esposa. En el interior del auto lo acompañaban su esposa y su hija de tan solo dos años.
¿Cómo ocurrió el ataque?
Según testigos presenciales y primeras versiones policiales, un vehículo oscuro con lunas polarizadas y dos ocupantes habría estado merodeando la zona por varios minutos, aguardando el momento preciso para ejecutar el atentado.
Al ver salir el vehículo conducido por Mere, los sicarios lo interceptaron y descendió uno de ellos, de tez blanca y baja estatura, quien abrió fuego sin mediar palabra, disparando en repetidas ocasiones. La brutal emboscada dejó al abogado gravemente herido, recibiendo al menos ocho impactos de bala, principalmente en el abdomen y costillas.
A pesar de las heridas, Mere intentó seguir conduciendo para poner a salvo a su familia, pero se desvaneció al volante tras avanzar unos metros. Su auto se detuvo finalmente en plena vía pública, donde testigos lo auxiliaron y lo trasladaron de emergencia al Hospital Daniel Alcides Carrión, donde se confirmó su deceso minutos después.
¿Quién era el ‘Loco Mere’?
Moisés Mere fue abogado defensor de Gerson Gálvez Calle, alias ‘Caracol’, sindicado líder de la peligrosa organización criminal ‘Barrio King’, que operaba en el primer puerto con delitos de sicariato, extorsión, cobro de cupos y tráfico de drogas.
Su figura siempre estuvo rodeada de controversia. Las investigaciones policiales lo vinculaban con presuntas actividades ilícitas, entre ellas, el pago de sobornos a jueces, fiscales y policías del Callao para favorecer judicialmente a miembros de la red criminal.
De acuerdo con fuentes de la Policía Nacional, Mere actuaba como intermediario entre los cabecillas de la organización criminal y operadores del sistema de justicia, negociando decisiones judiciales en beneficio de sus defendidos, especialmente para evitar sentencias largas por delitos graves.
Un crimen planificado
La precisión y frialdad con la que se ejecutó el crimen hace pensar a los investigadores que no fue un ataque casual. Por el contrario, todo apunta a un crimen por encargo, probablemente relacionado con ajustes de cuentas o silenciamiento de posibles delatores.
Familiares del fallecido señalaron que, en los días previos, no había manifestado sentirse amenazado ni haber recibido intimidaciones. Sin embargo, el suegro de Mere contó a medios locales que un vehículo sospechoso ya había sido visto circulando por la zona.
“Él se dio cuenta que estaban ahí. Le dije: ‘no salgas con mi hija ni mi nieta’, pero igual salió. Lo siguieron y lo atacaron. No le importó que estuviera con su familia”, relató con indignación el padre de la esposa de Mere.
¿Y la seguridad en el Callao?
Este nuevo crimen se suma a una larga lista de asesinatos por sicariato que se registran en el Callao, una de las regiones más golpeadas por la violencia del crimen organizado en el Perú.
En lo que va del año, más de 120 homicidios por encargo han sido reportados solo en esta zona. A pesar de los esfuerzos de las autoridades por desarticular bandas, como los recientes operativos contra Los Yepes y otras mafias extorsivas, la inseguridad continúa creciendo.
¿Qué acciones están tomando las autoridades?
La Policía Nacional del Perú ha iniciado una investigación para dar con los responsables del crimen. Ya se están revisando cámaras de seguridad de la zona y se ha intensificado el patrullaje. No obstante, hasta el cierre de esta nota, no se han producido detenciones.
Fuentes policiales confirmaron que el caso será asumido por la División de Homicidios y que se contempla la posibilidad de que el ataque haya sido ordenado desde el interior de un penal.
La muerte de Moisés Mere genera muchas interrogantes en torno a los tentáculos de organizaciones criminales en el sistema judicial y penal. ¿Se trataba solo de un abogado defensor o había ido más allá en su relación con los mafiosos? ¿Estaba dispuesto a colaborar con la justicia? ¿Alguien temía lo que pudiera revelar?
Lo cierto es que, en el mundo del crimen organizado, la lealtad suele tener fecha de caducidad, y el silencio, en muchos casos, se compra o se elimina a balazos.