En medio de una coyuntura marcada por la emergencia climática, la inseguridad ciudadana y la proximidad de los comicios generales, el presidente encargado del Congreso, Fernando Rospigliosi Capurro), hizo un llamado público a los distintos sectores políticos y sociales del país a actuar con prudencia y evitar escenarios de mayor inestabilidad. Sus declaraciones se produjeron en el Hall de los Pasos Perdidos del Congreso de la República), en un momento en el que el Ejecutivo y el Legislativo atraviesan una relación tensa.
“Espero que el Gobierno pueda responder con eficacia y rapidez las demandas de los peruanos, y para eso se necesita un poco de tranquilidad y de prudencia”, afirmó Rospigliosi, subrayando que el clima político no puede convertirse en un obstáculo para la acción del Estado frente a las urgencias que afectan a amplios sectores de la población.
Las prioridades ciudadanas: lluvias e inseguridad
El titular del Parlamento fue enfático al señalar que, lejos de las disputas políticas, la principal preocupación de la ciudadanía está hoy en los efectos de los desastres naturales y en la crisis de seguridad. “Las lluvias, los huaicos, además de los problemas de inseguridad ciudadana que tenemos, son lo que preocupa a la mayoría de los peruanos”, sostuvo.
Sus palabras llegan en un contexto en el que varias regiones del país se encuentran en estado de emergencia por intensas precipitaciones, con carreteras interrumpidas, viviendas afectadas y servicios básicos comprometidos. Para Rospigliosi, este escenario exige coordinación entre los poderes del Estado y un clima político que permita tomar decisiones rápidas, sin el ruido permanente de confrontaciones que, a su juicio, terminan postergando soluciones concretas.
Un llamado explícito a no profundizar la crisis
Rospigliosi insistió en que la actual coyuntura demanda mesura, especialmente cuando el país se encamina a un nuevo proceso electoral. “Se requiere prudencia y tranquilidad para que el Estado pueda atender las necesidades de los peruanos que están en problemas. No generemos más inestabilidad, por favor”, expresó, marcando distancia de las voces que promueven salidas de confrontación política permanente.
El presidente encargado del Congreso advirtió que la repetición de crisis políticas no solo paraliza al aparato estatal, sino que puede agravar los problemas existentes. “Los peruanos quieren respuestas del Estado y si seguimos de crisis en crisis, los problemas no solamente no se van a resolver, sino que se pueden agravar”, remarcó, en una clara apelación a la responsabilidad política de todas las bancadas.
Expectativa frente al gabinete Miralles
En relación con el nuevo gabinete ministerial, encabezado por Denisse Miralles), Rospigliosi señaló que el Congreso se encuentra a la espera de las coordinaciones formales para fijar la fecha de su presentación ante el pleno. Recordó que, de acuerdo con la Constitución, el Ejecutivo cuenta con un plazo de hasta 30 días para acudir al Parlamento y solicitar el voto de confianza.
“Ojalá que (la presentación) sea lo más pronto posible. Naturalmente, cuando ellos estén listos, pero que sea lo más pronto posible dado que el país está en una situación complicada”, indicó. La declaración refleja la presión política existente sobre el Ejecutivo, que deberá exponer su plan de gobierno en un escenario legislativo fragmentado y con bancadas que ya han adelantado posiciones críticas.
Entre la gobernabilidad y la campaña electoral
Las palabras de Rospigliosi también evidencian una preocupación de fondo: cómo sostener la gobernabilidad en un contexto preelectoral. Con los comicios generales cada vez más cerca, el margen de acción del Gobierno se reduce y la tentación de trasladar el debate político al terreno de la confrontación electoral se incrementa.
Desde el Congreso, la señal que busca transmitir su presidente encargado es la de una pausa estratégica: menos crisis políticas y más atención a los problemas inmediatos. Sin embargo, el reto no es menor. Las tensiones entre Ejecutivo y Legislativo, sumadas a las pugnas internas de los partidos, han sido una constante en los últimos años y han erosionado la confianza ciudadana en las instituciones.
Un mensaje al sistema político
El llamado de Rospigliosi no se dirige únicamente al Gobierno, sino al conjunto del sistema político. En un país golpeado por emergencias climáticas recurrentes, altos índices de criminalidad y una economía que aún muestra fragilidad, la estabilidad institucional se convierte en un bien escaso.
El mensaje es claro: sin tranquilidad política, el Estado pierde capacidad de respuesta. Y sin respuestas eficaces, la distancia entre la ciudadanía y sus autoridades se profundiza. En ese delicado equilibrio se mueve hoy el Congreso, que deberá evaluar al nuevo gabinete mientras intenta proyectar una imagen de responsabilidad frente a una población cansada de la confrontación permanente.
La agenda inmediata
En las próximas semanas, la atención estará puesta en dos frentes: la presentación del gabinete Miralles ante el Parlamento y la evolución de las emergencias en las regiones afectadas por las lluvias. Para Rospigliosi, ambos temas están directamente conectados. Un Ejecutivo que logre articular respuestas rápidas y un Legislativo que evite profundizar la inestabilidad podrían ofrecer, al menos, un respiro en medio de la incertidumbre política.
Mientras tanto, el país observa. Y espera que, esta vez, la prudencia y la eficacia que invoca el presidente encargado del Congreso no se queden solo en el discurso.