Olivera denuncia hostigamiento policial en Chimbote

El candidato presidencial Fernando Olivera acusó a presuntos agentes policiales de obstaculizar una caminata proselitista en Chimbote y advirtió sobre un seguimiento sistemático contra su candidatura, en plena campaña electoral.

por Edgar Mandujano

El candidato presidencial Fernando Olivera denunció haber sido nuevamente hostigado por personas que se identificaron como miembros de la Policía, durante una actividad proselitista realizada en la ciudad de Chimbote, región Áncash. El hecho ocurrió la tarde del jueves 26 de febrero, mientras el líder político realizaba una caminata multitudinaria junto a sus simpatizantes por la avenida Gálvez.

Según relató el propio Olivera, el grupo de seguridad habría intentado impedir el desplazamiento de los asistentes, generando tensión entre los simpatizantes del denominado movimiento de “la escoba” y los efectivos presentes en la zona. Al ser increpados por los participantes y advertir que estaban siendo grabados en video, los presuntos agentes se retiraron del lugar, no sin antes realizar llamadas telefónicas, tal como quedó registrado en imágenes difundidas en redes sociales.

Reclamo por restricciones a la actividad política

Durante la caminata, simpatizantes y dirigentes cuestionaron la actuación policial y exigieron explicaciones sobre las razones para limitar una actividad pública de campaña. Olivera sostuvo que no existía ningún motivo legal o de seguridad que justificara la intervención, por lo que consideró el hecho como una forma de presión indebida contra su candidatura.

El candidato afirmó que este no sería un episodio aislado, sino parte de un seguimiento sistemático que —según denunció— se viene ejerciendo contra él y su agrupación política en distintos puntos del país. “Este tipo de reglaje y hostigamiento solo demuestra que seguimos enfrentando prácticas propias de un sistema capturado por la corrupción”, señaló ante la prensa local.

Mensaje político desde el mar de Grau

Horas más tarde, en una conferencia de prensa realizada frente al mar de Grau, Olivera abordó no solo el incidente, sino también los ejes centrales de su propuesta política. Desde ese escenario simbólico, el candidato afirmó que, de llegar al Gobierno, impulsaría decretos de urgencia para enfrentar dos de los principales problemas sociales del país: la anemia y la desnutrición infantil.

A su juicio, estas problemáticas constituyen un “desangramiento silencioso del Perú” que no ha sido enfrentado con la contundencia necesaria por los sucesivos gobiernos. “No se puede hablar de desarrollo mientras millones de niños crecen sin las condiciones mínimas de salud y alimentación”, sostuvo.

Defensa de la soberanía marítima

Otro de los puntos destacados de su intervención fue la defensa del mar peruano. Olivera aseguró que, en un eventual gobierno suyo, no permitiría que flotas extranjeras, en especial de origen asiático, continúen depredando los recursos marítimos del país.

El candidato vinculó esta situación con la debilidad del Estado y la falta de control efectivo sobre las actividades extractivas en aguas nacionales. “Nuestro mar es una fuente estratégica de riqueza y soberanía. No puede seguir siendo saqueado ante la mirada pasiva de las autoridades”, enfatizó.

Denuncia de reglaje y pedido al JNE

En su pronunciamiento, Olivera fue enfático al señalar que el presunto seguimiento policial contra su campaña refleja un problema más profundo: la falta de garantías para una competencia electoral en igualdad de condiciones. En ese sentido, exigió un pronunciamiento del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) para que se investiguen los hechos y se garantice la seguridad de todos los candidatos.

El líder político sostuvo que la labor de los organismos electorales no debe limitarse a la organización del proceso, sino también a velar por que no existan presiones, intimidaciones o interferencias que puedan afectar la transparencia de la campaña.

Contexto electoral y tensiones

El incidente en Chimbote se produce en un contexto de creciente tensión política, con campañas regionales cada vez más activas y un escenario marcado por la desconfianza ciudadana hacia las instituciones. Diversos candidatos han denunciado, en las últimas semanas, dificultades para realizar actividades proselitistas con normalidad, especialmente en espacios públicos.

En ese marco, el caso de Olivera vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el rol de las fuerzas del orden durante los procesos electorales y la delgada línea entre garantizar la seguridad y limitar el ejercicio de derechos políticos fundamentales.

Advertencia final

Fernando Olivera concluyó su mensaje advirtiendo que continuará recorriendo el país pese a los obstáculos y que no se dejará amedrentar por lo que considera prácticas irregulares. “Seguiremos denunciando todo atropello. El Perú necesita elecciones limpias, con reglas claras y sin miedo”, afirmó.

El pronunciamiento, acompañado de videos y testimonios, ha comenzado a circular ampliamente en redes sociales, alimentando el debate sobre la neutralidad institucional en plena campaña y el clima en el que se desarrollarán las próximas elecciones generales.

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