La ola de violencia contra el transporte público no se detiene. Delincuentes atacaron con bombas molotov una combi de la empresa “Los Rojitos” en el distrito de San Juan de Miraflores.
El atentado ocurrió cuando la unidad se encontraba estacionada frente a un taller mecánico.
Según las primeras investigaciones, dos sujetos que se desplazaban en una motocicleta lanzaron los artefactos incendiarios y escaparon de la zona.
Ataque provocó incendio en vivienda
El fuego consumió parte del vehículo y alcanzó la vivienda de los propietarios de la unidad. En el inmueble se encontraban una pareja y sus dos hijos menores de edad.
Los ocupantes de la vivienda ayudaron a controlar las llamas mientras llegaban los equipos de emergencia. Afortunadamente, no se reportaron víctimas ni personas heridas.
Policía investiga un nuevo caso de extorsión
Las primeras hipótesis apuntan a un nuevo episodio de extorsión contra empresas de transporte público.
Fuentes policiales manejan la posibilidad de que la empresa esté siendo amenazada por más de una organización criminal dedicada al cobro de cupos.
El atentado ocurre en medio del incremento de ataques contra transportistas que operan en distintos distritos de Lima.
Las investigaciones continúan para identificar a los responsables.
“Los Rojitos” acumula varios ataques este año
La empresa ya había sido blanco de atentados en los últimos meses.
En marzo, un ataque armado contra una de sus unidades en la avenida Miguel Iglesias dejó tres personas fallecidas.
A inicios de abril se registró otro atentado contra una combi en servicio.
Semanas después, delincuentes dispararon contra una unidad en Pamplona Alta y enviaron videos del ataque a los conductores mediante WhatsApp acompañados de amenazas.
Días más tarde, otro chofer de la empresa resultó herido de bala en la misma zona.
Transportistas viven bajo amenaza permanente
Los gremios del transporte vienen denunciando el avance de las extorsiones y la violencia criminal en Lima.
Conductores y empresarios aseguran que continúan operando bajo amenazas constantes de bandas que exigen pagos ilegales para permitirles trabajar.
El nuevo atentado contra “Los Rojitos” vuelve a evidenciar la vulnerabilidad del sector frente a organizaciones criminales que operan mediante ataques armados, amenazas y cobro de cupos.