Toda edición de los Oscar necesita una narrativa central, pero también sus desvíos. En la gala de 2026, “One Battle After Another” terminó imponiéndose como la gran vencedora, aunque la noche no se explicó solo desde ese dominio. Hubo resultados que alteraron el pulso del palmarés y dejaron varias de las escenas más comentadas de la ceremonia.
Una de las sorpresas más comentadas fue la victoria de Jessie Buckley como Mejor Actriz por Hamnet. Aunque llegaba bien posicionada tras una temporada fuerte, su triunfo tuvo un peso adicional por el dato histórico: se convirtió en la primera intérprete irlandesa en ganar el Oscar en esa categoría. Su papel como Agnes, la esposa de William Shakespeare, terminó consolidando una candidatura que la Academia leyó como una de las más potentes del año.
También llamó la atención el premio a Amy Madigan como Mejor Actriz de Reparto por Weapons. No solo fue su primer Oscar: distintos reportes destacaron que la victoria llegó cuatro décadas después de su primera nominación, lo que convirtió su consagración en una de las más singulares y emotivas de la noche. En una ceremonia marcada por la idea de saldar deudas pendientes, su premio entró de inmediato en esa lógica.
Otra rareza fue el empate en Mejor Cortometraje de Acción Real, una de esas anomalías que casi nunca ordenan el relato principal de los Oscar, pero que terminan siendo de las más recordadas cuando cae el telón. La Academia premió a la vez a “The Singers” y “Two People Exchanging Saliva”, una resolución poco habitual incluso dentro de una categoría acostumbrada a pasar más desapercibida.
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La noche también dejó una sorpresa menos ruidosa, pero importante dentro de la historia reciente de la Academia. Autumn Durald Arkapaw ganó Mejor Fotografía por Sinners y se convirtió en la primera mujer en obtener ese premio. En una categoría dominada históricamente por hombres, el reconocimiento tuvo valor propio, más allá de que la película no lograra imponerse en Mejor Película.
Y ahí aparece otra de las lecturas más interesantes de la ceremonia. “Sinners” llegó como una de las películas más fuertes del año, con 16 nominaciones, una cifra que la colocaba en una posición dominante antes de la gala. Terminó llevándose cuatro premios —incluidos Mejor Actor para Michael B. Jordan, Mejor Guion Original, Mejor Banda Sonora y Mejor Fotografía—, pero aun así se quedó corta frente a la arremetida de “One Battle After Another”, que terminó quedándose con el Oscar mayor. Más que una derrota, fue una victoria incompleta: suficiente para confirmar su peso, insuficiente para mandar en la noche.
Otra curiosidad fue el lugar que ocupó el nuevo premio a Mejor Casting, que debutó este año y fue para Cassandra Kulukundis por One Battle After Another. No fue una sorpresa en términos de favoritismo, pero sí en el modo en que ayudó a reforzar el relato de barrida de la película de Paul Thomas Anderson. La Academia no solo la premió en los rubros más visibles: también empezó a reconocer formalmente uno de los oficios menos celebrados del engranaje industrial.
Al final, los Oscar 2026 dejaron algo que siempre le viene bien a una ceremonia: resultados capaces de abrir conversación. Una actriz haciendo historia, una veterana llegando tarde pero con fuerza, una categoría resuelta en empate y una favorita que brilló sin terminar de gobernar. El palmarés tuvo una dueña clara, sí, pero las verdaderas sorpresas fueron las que le dieron textura a la noche.