La figura del espectáculo peruano, Monique Pardo, ha vuelto a captar la atención pública bajo circunstancias alejadas del glamour que marcó su trayectoria. A los 69 años, la exvedette y cantante ha iniciado la venta de sus pertenencias personales y antigüedades desde su propia vivienda, una decisión motivada por la urgencia de generar recursos para enfrentar un delicado cuadro de salud.
Durante una reciente entrevista para el programa Día D, Pardo mostró los muebles, cuadros y accesorios que formaron parte de su época dorada en la televisión. La artista, quien ahora se autodefine como una “anticuaria de su propia vida”, explicó que desprenderse de estos objetos con alto valor emocional es una medida necesaria ante su compleja realidad económica y los elevados costos de su atención médica.
Un diagnóstico vinculado al pasado
Detrás de esta liquidación de bienes se esconde una lucha contra la insuficiencia cardíaca tricúspidea, diagnóstico que recibió en el Instituto Nacional Cardiovascular (INCOR). Según el testimonio de la artista, esta condición es una secuela directa del accidente que sufrió años atrás durante una presentación en el programa de Gisela Valcárcel, evento que, asegura, cambió el rumbo de su bienestar físico.
La enfermedad ha mermado drásticamente su estado general, provocándole una pérdida de peso superior a los 15 kilos y episodios recurrentes de emergencia médica. “El otro día estuve toda la noche en emergencia en el Rebagliati”, relató conmovida, dejando en evidencia la fragilidad de su situación actual y el impacto emocional que conlleva este proceso.
Pese al deterioro físico y la urgencia financiera, la intérprete de “Caramelo” mantiene la actitud que la caracterizó en los escenarios. “La antigüedad más preciada soy yo”, declaró frente a las cámaras, reafirmando su identidad y resistencia ante la adversidad. La venta de sus recuerdos continúa desde su hogar, mientras busca estabilidad en medio de una batalla que hoy libra fuera de los reflectores.