La justicia surcoreana sentenció a una fan brasileña por acosar a Jungkook, integrante de BTS, luego de comprobar que visitó reiteradas veces su vivienda e incumplió las restricciones impuestas por la policía. El tribunal le dictó un año de prisión suspendida, una sanción que vuelve a poner sobre la mesa los constantes episodios de invasión a la privacidad que ha enfrentado el cantante en los últimos meses.
Según la resolución del Tribunal del Distrito Oeste de Seúl, la mujer acudió al menos 22 veces al domicilio del artista entre diciembre de 2025 y enero de 2026. Durante ese periodo dejó cartas y fotografías, insistió en tocar el timbre y buscó acercarse a él pese a las advertencias de las autoridades. Para la corte, su conducta dejó de ser la de una admiradora insistente y cruzó claramente la línea del acoso.
Las visitas a la casa de Jungkook
Uno de los episodios más graves ocurrió el 7 de diciembre, cuando la acusada llegó a la vivienda de Jungkook y dejó distintos objetos dirigidos al artista. Ese mismo día tocó el timbre hasta 133 veces con la intención de obtener una respuesta directa. Más tarde intentó ingresar a la propiedad aprovechando la llegada de un repartidor de comida, una maniobra con la que buscó burlar la seguridad del edificio y acercarse todavía más al integrante de BTS.
La situación escaló el 13 de diciembre de 2025, cuando logró entrar a la vivienda, lo que terminó con su detención. Aunque recuperó su libertad al día siguiente, la policía le impuso una orden de restricción que le prohibía acercarse a menos de 100 metros del domicilio del cantante. La medida, sin embargo, no frenó su insistencia: la mujer volvió a presentarse en la zona y desobedeció la disposición policial, un elemento que pesó en el avance del proceso judicial y en la sentencia final.
La sentencia que recibió la fan brasileña
El 8 de mayo de 2026, el tribunal resolvió imponerle un año de prisión suspendida y dos años de libertad condicional. En la práctica, eso significa que no ingresará a prisión de inmediato, pero sí quedará bajo vigilancia judicial y podría cumplir la condena si vuelve a delinquir o incumple las condiciones fijadas por la corte. Además, medios surcoreanos señalan que el fallo también podría abrir la puerta a una eventual deportación.
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Al momento de dictar sentencia, la corte tomó en cuenta algunos factores atenuantes, entre ellos que la acusada no llegó a acceder a las zonas más privadas de la casa. También consideró que sus actos estuvieron motivados por una obsesión de carácter romántico y no por una intención de agredir físicamente al cantante. Aun así, el tribunal concluyó que la reiteración de visitas, la violación de la orden de alejamiento y la persistencia en acercarse a Jungkook justificaban una sanción penal.
Un problema que se repite
Lo ocurrido con la fan brasileña no es un hecho aislado. En el último año, Jungkook ha enfrentado varios episodios similares vinculados a su domicilio, una situación que ha reavivado el debate sobre los límites del fanatismo y la seguridad de las estrellas del K-pop. En junio de 2025, una mujer china fue arrestada tras intentar ingresar a su vivienda el mismo día en que el cantante terminaba su servicio militar. Meses después, en octubre, otra mujer surcoreana quedó bajo investigación por entrar sin autorización al estacionamiento del edificio donde reside.
La lista continuó en noviembre de 2025, cuando una mujer japonesa fue acusada de intentar forzar la cerradura de la propiedad del artista. Frente a estos hechos, Jungkook decidió pronunciarse públicamente y marcar distancia entre el apoyo de sus seguidores y las conductas que invaden su intimidad. Durante una transmisión en vivo, el integrante de BTS dejó clara su postura: “Apoyar es una cosa, pero lo que está mal, está mal”. Con esa frase, el cantante reafirmó que seguirá tomando medidas legales para proteger su privacidad y frenar cualquier nuevo intento de acercamiento indebido.