BTS, el gran encuentro

Por: Paulo Villacorta | La primera llegada de BTS a Lima convierte San Marcos en el punto de encuentro de miles de seguidores que hicieron del fandom una comunidad.

por Paulo Villacorta
Fans peruanos de BTS durante una actividad relacionada con el grupo surcoreano.

Nació en Seúl y conquistó el mundo. Ahora BTS llega a Lima para tres conciertos que ya movilizan a su legión de seguidores. Pero antes de ocupar el escenario de San Marcos, sus canciones encontraron otro lugar: parques, reuniones y comunidades donde el ARMY peruano hizo del fandom una forma de encuentro.

AHORA, esa historia tiene una primera escala limeña. El 7, 9 y 10 de octubre, BTS llegará al Estadio San Marcos como parte de su gira mundial ARIRANG. Pero el concierto será apenas lo más visible de una historia que empezó mucho antes. La espera ya es parte de ella. Y Lima ya lo sabe desde hoy. En un parque de Lima, una coreografía vuelve a empezar cuando algo falla. Nadie se impacienta. Entre risas y pasos repetidos, jóvenes ensayan los movimientos de BTS. La música viene de Corea del Sur, pero la escena ya pertenece a Lima. Porque detrás de una canción hay historias. Y detrás de cada fan, también.

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Jóvenes acampan afuera de San Marcos ante la llegada del grupo a Lima.

Ellos&Ellas pudo conversar con quienes dan vida a BTS en el programa Yo Soy y conocen de memoria movimientos, gestos y pausas. Han aprendido que interpretar a uno de los integrantes no consiste únicamente en reproducir una coreografía.  Enzo, quien representa a Jungkook, lo resume así: “BTS es algo mucho más profundo que solamente la interpretación de Jungkook”. Esa admiración, cuenta, terminó convirtiéndose también en una experiencia personal. El antropólogo Alexander Huerta-Mercado explicó a Ellos&Ellas que esa reinterpretación genera “capital simbólico” : reconocimiento, identidad y pertenencia a partir de aquello que se admira. La admiración, explica, también puede convertirse en una manera de relacionarse con otros y construir una identidad compartida.

UN MUNDO PROPIO

Mayte Bustamante lleva más de una década dentro de ese universo. Forma parte del fandom peruano desde 2013 y ha visto cómo aquellas primeras reuniones fueron creciendo hasta convertirse en una comunidad alrededor de BTS. “Cada ARMY, cada fan, encuentra en BTS diferentes cosas”, cuenta. El especialista Huerta-Mercado lo define como una “comunidad emocional”. Basta un lightstick, una camiseta o una referencia compartida para que dos desconocidos sepan que pertenecen, aunque sea por un instante, al mismo lugar. “Pertenecer es una de las necesidades más importantes que tenemos”, sostiene.

BTS Perú, el antiguo grupo de fans que ayudó a unir al ARMY peruano.

QUITARSE ETIQUETAS

Hay cambios que ocurren sin hacer demasiado ruido. Jesús y Jorlan, integrantes de Yo Soy, los han vivido desde su propia experiencia. Para Jorlan, BTS “ha hecho un cambio de pensamiento en muchas personas”, especialmente, al mostrar otras maneras de entender la masculinidad. La estética, el cuidado personal y la posibilidad de expresar emociones aparecen allí sin pedir permiso. Huerta-Mercado encuentra en el arte precisamente esa posibilidad: “A través del arte, se manifiestan cosas que de otra manera serían totalmente difíciles de expresar”.

Los imitadores de Yo Soy llevan el mensaje de BTS más allá del escenario:
perseverancia, esperanza y resiliencia convertidas en inspiración.

PASIÓN Y LÍMITES

Toda comunidad tiene sus debates. El ARMY tampoco es la excepción. A medida que se acerca el concierto, vuelve una imagen habitual en los grandes espectáculos: seguidores que acampan durante días para conseguir un lugar cercano al escenario. Entre los integrantes de Yo Soy existen distintas miradas. Algunos consideran que esperar es una manera de asegurar un buen lugar. Otros advierten sobre los riesgos de permanecer durante días en la vía pública, sobre todo, cuando participan menores. Para el antropólogo, esa diversidad también revela la fuerza alcanzada por la comunidad. “Estamos ante una suerte de comunidad que es tan fuerte que tiene subgrupos y cada uno de esos grupos tiene diferentes formas de manifestar su atención”, explica. Incluso la espera puede convertirse en un ritual. “El acampar también es una forma de decir aquí estoy y voy a mostrar también mi amor por el grupo”, señala. La pasión, sin embargo, también encuentra sus límites. Seguridad, convivencia y respeto terminan formando parte de una experiencia que ocurre en un espacio compartido.

TRES NOCHES INOLVIDABLES

El 7 de octubre, y nuevamente el 9 y 10, San Marcos se llenará de canciones, luces y miles de voces cuando BTS llegue a Lima. Serán tres noches distintas, pero una misma celebración: aquella música que nació en una pantalla y terminó convertida en amistades, coreografías, fotografías y recuerdos. Cuando las luces se apaguen, cada uno volverá a casa. Pero algo quedará. Porque una canción que comenzó en Seúl cruzó el mundo para encontrar en Lima su propio acento y sentirse como en casa.

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