Bad Bunny se enfrenta a un revés legal significativo tras perder una disputa contra su exnovia, Carliz de la Cruz Hernández. Este caso ha llamado la atención de los medios y fans debido a la relación previa y los términos en disputa.
El Tribunal Supremo de Puerto Rico ha decidido en favor de Carliz, quien había demandado al popular artista por el uso no autorizado de su voz en dos de sus canciones más conocidas. La decisión legal se fundamenta en diversos argumentos presentados por la abogada, quien sostiene que su frase "Bad Bunny, baby" fue grabada sin su consentimiento.
Los antecedentes de la relación entre Bad Bunny y Carliz
Carliz y Benito Martínez, conocido artísticamente como Bad Bunny, tuvieron una relación amorosa que se extendió durante casi cinco años, desde 2011 hasta 2016. Se conocieron mientras trabajaban en un supermercado en Vega Baja, Puerto Rico, donde ella lo apoyó en sus primeros pasos en la industria musical.
La demanda, presentada en marzo de 2023, asegura que Carliz fue la responsable de grabar un audio que luego fue utilizado en las canciones ‘Pa ti’ y ‘Dos mil 16’. Según el relato de Carliz, Bad Bunny le solicitó que grabara un mensaje de voz. Sin embargo, con el éxito del artista y la difusión de su música, su voz se convirtió en un tema recurrente en redes sociales, lo que le ha generado ansiedad y angustia.
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Detalles de la demanda y el fallo judicial
El Tribunal Supremo de Puerto Rico falló a favor de Carliz de la Cruz, quien sostiene que su voz fue utilizada sin autorización en dos canciones de Bad Bunny. A partir de esta decisión, la exnovia del artista mantiene su reclamo de US$40 millones por presuntas vulneraciones a sus derechos de imagen, integridad y por el uso no consentido de su voz.
El expediente también revela que, en mayo de 2022 y poco antes del lanzamiento de un nuevo álbum del cantante, representantes de Bad Bunny intentaron resolver el conflicto ofreciéndole US$2.000 a Carliz. Sin embargo, la propuesta fue rechazada y las negociaciones no prosperaron, por lo que el proceso judicial continuó hasta llegar a los tribunales.
Más allá del conflicto entre ambas partes, el caso podría marcar un precedente sobre el uso de grabaciones de voz en la industria musical y los derechos de quienes participan en este tipo de producciones. Mientras el proceso continúa, la atención permanece puesta en los próximos pasos legales y en el impacto que esta disputa podría tener sobre la imagen pública de Bad Bunny.