La imagen del resquebrajamiento es reciente y contundente: entre cruces de acusaciones, expulsiones exprés y puentes tendidos entre disidentes, la oposición acaba de saltar en pedazos en la plaza Bolívar. Mientras Alfonso López Chau (Ahora Nación) reconocía amargamente ante la prensa que "la oposición se ha resquebrajado" y Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) acusaba una capitulación ante el Ejecutivo, en el Partido del Buen Gobierno se abría una purga interna contra sus “senadores indisciplinados”, Juver Flores y Jorge Gavidia, provocando la salida de este último. La escena rayó en el sainete cuando, a las pocas horas de la renuncia, el senador Daniel Barragán —del Partido Cívico Obras— le abría públicamente las puertas de su bancada a Gavidia. Por su parte, Ricardo Belmont Cassinelli cerraba el episodio sin pestañear, defendiendo el pacto con la frase "en política se conversa hasta con el diablo". Ese fue el colofón de una semana donde el supuesto centro político implosionó, azuzado por el ala más radical de Juntos por el Perú (JP).
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