TERESA BRACAMONTE descubrió que mirar distinto podía ser una forma de crear. En un concurso de pintura del colegio, la niña se quedó en blanco frente al lienzo. Entonces miró al compañero de al lado: había dibujado un oso junto a un árbol. La artista contó a Ellos& Ellas que tomó aquella imagen como punto de partida, pero no la copió. Conservó el árbol, puso al oso de cabeza y lo llevó hacia su propio territorio. Ganó el concurso. Muchos años después, aquella escena parece contener una pista sobre la artista visual que llegaría a ser: alguien capaz de tomar una imagen conocida, darle la vuelta y encontrar un significado nuevo.
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