La muerte de Susy Aponte Polo, más conocida como la “China” Polo, dejó una escena de pocos segundos y una investigación que se remonta a varios días atrás. El presunto sicario llegó a Áncash, compró un teléfono, se instaló cerca del mercado de Caraz y esperó. Ocho casquillos, una pistola relacionada con otros cinco hechos criminales y dos detenidos son ahora las primeras piezas de una operación cuyo autor intelectual sigue oculto. El crimen duró segundos. La preparación, según la reconstrucción policial, comenzó días antes.
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