Durante dos noches, el 21 y 22 de setiembre, los candidatos se repartieron el diagnóstico de la capital en el Teatro Mario Vargas Llosa de la Biblioteca Nacional. Carlos Bruce encontró en la gestión su territorio. Susel Paredes convirtió la confrontación en herramienta. Daniel Urresti volvió a la seguridad. Y en la segunda jornada, Rafael López Aliaga recibió buena parte de los ataques mientras Samuel Daza intentaba llevar la discusión hacia la Lima periférica. Hubo frases, golpes y propuestas. Pero el verdadero debate empieza cuando termina el careo televisivo: cuánto cuesta cada promesa, qué puede hacer realmente un alcalde y quién tiene un plan para ejecutarla.
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