Brasil es el principal socio comercial del Perú en Sudamérica, pero el intercambio bilateral todavía tiene espacio para crecer. En 2025, el comercio entre ambos países se situó alrededor de los US$5000 millones: las exportaciones peruanas alcanzaron, aproximadamente, US$1587 millones, mientras que las importaciones desde Brasil llegaron a unos US$3332 millones, manteniendo una balanza comercial favorable al país vecino.
Para Rafael Torres, presidente de la Cámara de Comercio Brasil-Perú (CAMBRAPER), el desafío no pasa únicamente por reducir ese déficit, sino por ampliar el tamaño de la relación comercial. “Más que preocuparnos únicamente por ese déficit, creo que debemos preguntarnos cómo podemos hacer para crecer sustancialmente el comercio bilateral, tomando en cuenta que la relación de Brasil con Chile, con los que no tienen incluso frontera, supera los US$12000 millones”, señala.
La estructura del intercambio muestra, además, oportunidades de diversificación. Perú exporta principalmente minerales y metales, especialmente cobre y zinc, además de productos agroindustriales. La agroexportación hacia Brasil viene mostrando un desempeño positivo y en 2025 alcanzó niveles récord, con productos como aceitunas, cacao, cochinilla y arándanos. Brasil, en tanto, tiene una oferta más vinculada a vehículos, maquinaria, combustibles, productos siderúrgicos, químicos, plásticos e insumos industriales.
El reto, según Torres, es ampliar esa canasta. Perú tiene potencial para crecer en agroindustria, alimentos procesados, textiles, manufacturas, minería con valor agregado y servicios, mientras Brasil puede aportar tecnología, maquinaria, soluciones industriales, energía e innovación.
Inversiones vitales
La inversión constituye otro frente de oportunidades. Los capitales brasileños muestran interés en infraestructura, logística, transporte, energía, construcción, industria y servicios. En esa línea, ProInversión, con apoyo de CAMBRAPER, presentó en Sao Paulo un portafolio de proyectos por más de US$38 900 millones vinculados a la integración logística y comercial.
Sin embargo, Torres considera que atraer capitales exige condiciones adecuadas. “Para atraer esa inversión no basta con presentar proyectos. Necesitamos seguridad jurídica, predictibilidad y reglas claras”, afirma. En ese contexto, CAMBRAPER plantea como prioridad la aprobación en Perú del Acuerdo de Profundización Económica Perú-Brasil, suscrito en 2016, que permitiría profundizar aspectos vinculados con inversiones, servicios y contratación pública.
La conectividad es otro desafío. Chancay abre una oportunidad para fortalecer la conexión de Brasil con el Asia-Pacífico, pero no resuelve por sí solo la integración. El objetivo es articular carreteras, puertos, hidrovías, ferrocarriles y conectividad aérea para conectar de manera más eficiente estados brasileños como Acre, Rondônia, Amazonas y Mato Grosso con los puertos peruanos del Pacífico.
El reto, finalmente, es convertir la vecindad geográfica en una plataforma de integración económica. Para ello, Perú y Brasil deberán reducir costos logísticos, agilizar procesos fronterizos, impulsar el transporte multimodal y generar mejores condiciones para las inversiones y el comercio bilateral.