Hay cafés que acompañan una conversación. Otros marcan una pausa. Y están aquellos que convierten ese momento cotidiano en una experiencia. Esa es la apuesta de JURA, firma suiza que encontró en las máquinas automáticas de café la mejor manera de conjugar ingeniería, diseño y placer. La historia de esta transformación comenzó hace tres décadas, cuando la compañía decidió dejar atrás la fabricación de planchas a vapor y refrigeradoras para concentrarse en un producto que terminaría convirtiéndose en su sello: las cafeteras automáticas. A 95 años de su fundación, JURA mantiene esa apuesta: hacer de una taza de café un pequeño ritual diario.
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