Adrianzén vuelve a plantear una reflexión lacerante sobre nuestro pasado y las formas del futuro que nos corresponden. Cuando lo hace, se convierte siempre en un ajuste de cuentas colectivo y una incisión implacable sobre nuestras ya habituales contradicciones como proyecto país. El Perú está en toda su bibliografía como un nudo profundo que intenta desatar en cada puesta en escena. Estas tres obras están colocadas como tajadas de la realidad que nos interpela desde la memoria que se deshace y el dolor irresuelto que logra emerger desde las fisuras existenciales.
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