





El Ollanta Humala de polo blanco llegó al poder el 2011 con una amplísima base de apoyo. Sus votos comprendían desde las bases cocaleras del VRAEM y el etnocacerismo de Antauro Humala hasta el progresismo caviar, los exmilitantes de la izquierda ochentera y el centro liberal del entorno de Mario Vargas Llosa. Un verdadero cajón de sastre que anunciaba un caos cantado para los primeros meses del gobierno. Y así fue.
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