Escribe: RODRIGO CHILLITUPA
Hasta este domingo 31 se podrán publicar encuestas de cara a la segunda vuelta entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. Coincidentemente, ese día se realizará también el debate presidencial entre la lideresa de Fuerza Popular y el heredero del sombrero chotano del exmandatario Pedro Castillo. Ambos candidatos buscarán, con sus propuestas y narrativas, captar el voto de los indecisos, que bordea el 26 %. Sin embargo, más allá de estrategias y cifras, la proyección para el 7 de junio es de pronóstico reservado.
“Lo más probable es que lleguen muy apretados al 7 de junio”, dice Guillermo Loli, director de estudios de opinión de IPSOS a CARETAS. El último sondeo de la encuestadora marcaba que Keiko tenía 39 %, mientras que Sánchez arrojaba 35 %. Una diferencia de tan solo cuatro puntos que podría haberse reducido con el debate entre los equipos técnicos del último domingo 24. “Me atrevería a decir que habrá algún cambio técnico que puede tomar un sector”, anota Loli. En la víspera se preveía que el fujimorismo iba a arrasar ante un nobel equipo de Juntos por el Perú. No sucedió tal escenario.
Desde Fuerza Popular explicaron más los planes con un perfil más tecnocrático. Por su parte, JP buscó la confrontación política. Dicha fórmula, sin embargo, podría variar para el debate entre Keiko y Sánchez que se dará en tres días. “Va a ser un debate más de ataques. Se tratará de generar más antivoto que propuestas mismas de ambos”, sostiene Omar Castro de CPI.
Con márgenes tan estrechos, el peso del anti cobra mayor relevancia dentro del electorado que deberá elegir entre las dos opciones. La data evidencia tal escenario.
“Keiko Fujimori ha bajado en veinte puntos su antivoto desde febrero. En el caso de Roberto Sánchez, registra un 40 %, que es también alto. Ambos candidatos la tienen complicada”, añade Loli sobre lo hallado en el último estudio de IPSOS. Y frente a esta corriente, el reto recae tanto en Keiko como Sánchez para alejar los antecedentes y los actores políticos que, en vez de sumar, les restan.

“Keiko Fujimori se ha enfrentado a rivales diversos, ideológicamente hablando. Pierde con Ollanta Humala, quien era de izquierda. Pierde con PPK, que era derecha. Y Pedro Castillo, que prácticamente tenía hasta el apoyo del MOVADEF. Se ha generado más un antikeikismo que un antifujimorismo”, sostiene Castro.
Por su parte, Loli anota que “la presencia de Antauro Humala genera un elemento negativo” para Sánchez. “Genera un poco más de rechazo y miedo a su candidatura”, agrega.
CARTAS SOBRE LA MESA
Los especialistas consultados por esta revista sostienen que Keiko Fujimori y Roberto Sánchez deben mover algunas piezas dentro de sus mensajes si desean llevarse el respaldo de los indecisos y los que piensan viciar su voto como una suerte de protesta.
“El discurso que podría calar más en la gente para poder ganar una elección, en el caso de Keiko Fujimori, sería el hecho de que hasta el día de hoy formalmente no gobernó. Mientras que en el caso del candidato Roberto Sánchez quizá sea que es el mensaje de cambios sustanciales”, explica Castro.
Ambos discursos apuntarían a las clases más necesitadas, que hasta el día de hoy no han sido atendidas por el sistema.
“El gran sector del electorado se va a decidir en la última semana. Tienen que seguir trabajando para ganarse ese bolsón de indecisos”, añade Loli.

Por lo pronto, Sánchez y Keiko han desplegado algunos gestos políticos que tendrían que ser considerados por el electorado a la hora de definir a quién se respaldará el 7 de junio en las urnas.
“Roberto Sánchez está dando gestos para obtener un voto más de centroizquierda y progresista. Lo mismo que hizo Ollanta Humala cuando hablaba de la hoja de ruta en vez de la gran transformación en el 2011. Y la visita de Keiko Fujimori a Pedro Pablo Kuczynski es para captar votos de aquellas personas que consideran que ella prácticamente lo vacó. Ambos tienen que captar votos como sea”, explica Castro.
Loli de IPSOS comparte la misma mirada. “Claramente, el discurso de Roberto Sánchez, como el de Keiko Fujimori, ya está en el centro. Tratan de ganar al electorado que no comparte obviamente ninguna de las dos opciones”, sostiene.
DESCONFIANZA TOTAL
Históricamente, en las segundas vueltas el ausentismo ha crecido un poco. En tanto, el voto blanco y viciado ha bajado porque solo se escoge entre dos opciones. Sin embargo, las irregularidades reportadas durante la primera vuelta, ocasionadas por la ONPE y las opciones puestas sobre la mesa, han provocado que un sector de la población no vaya a sufragar.
El psicólogo social Hernán Chaparro ha sintetizado este escenario en un clima de desconfianza que reina en buena parte del electorado que se encuentra cansado de la clase política. “Hay mucha desconfianza hacia ambos. [Sobre] este tema del mal menor, ya la gente está un poco cansada”, sostuvo hace algunos días a RPP. Por ello, el especialista anota que un sector importante de la población busca usar su voto nulo o viciado para enviar un mensaje contundente contra una clase política que, a su juicio, ha pervertido la función pública.
Lanzadas las cartas, el elector tendrá la última palabra ante el ánfora este 7 de junio.