El siglo XX no ha sido el más limpio, electoralmente hablando. Basta recordar las elecciones de 1931, en las que hubo demasiadas irregularidades que le dieron el triunfo al caudillo fascista Luis M. Sánchez Cerro. Hubo denuncias de fraude en Cajamarca y el Callao. Y la violencia no se hizo esperar. Sería el preámbulo de la revolución de Trujillo y el Año de la Barbarie (1932), así como del posterior magnicidio de Sánchez Cerro.
Suscríbase al contenido
Esto es material premium. Suscríbete para leer el artículo completo.