Otra comedia en un país de tragedias. Al parecer, los mecanismos de respuesta han desplegado una reacción en cadena que pone en escena los delirantes modos de nuestra corrupta política. No hay otro modo de describir el estado deplorable de nuestra clase gobernante, sino como una gavilla insaciable que convierte al Perú en su botín personal. El título de esta puesta define el hilo conductor de un registro actual que ya ni siquiera nos interpela, sino que nos enrostra que ya nada se puede hacer.
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