Durante 25 años, el ingeniero peruano Fernando Figueroa formó parte de una de las instituciones científicas más influyentes del mundo, la NASA. Su historia, sin embargo, comienza lejos de los laboratorios y centros espaciales: en la localidad de Paucartambo, Cusco, donde inició una trayectoria que lo llevaría a participar en programas clave como Artemis y Gateway, los proyectos que buscan el regreso sostenido del ser humano a la Luna.
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