Cabe destacar que todas las participantes pertenecen a las MAV (Mujeres en las Artes Visuales). Son 50 artistas que otorgan al conjunto un carácter que oscila entre la sumisión a los orígenes del cuento y lo claramente reivindicativo. En esta revisión, los roles debieron invertirse: el lobo debió dejar de ser la figura temible y la niña, la acosada. La venganza demandaba que ella no solo se comiera las frutas de la canasta, sino que también devorara al depredador.
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