Escribe: ARQ. URB. JORGE RUIZ DE SOMOCURCIO*
En estas elecciones, por primera vez, han aparecido de un modo firme ideas fuerza que nos remiten al Perú como un país de ciudades en formación cuyo destino está invariablemente ligado a ellas. País heredero de una rica cultura de arreglos territoriales, virtuoso con la naturaleza y con un propósito de Estado, desde Caral hace más de 5000 años hasta Pachacámac.
Candidatos a la Presidencia y al Congreso han empezado a colocar sobre la mesa planteamientos y propuestas para atender el déficit de 2 millones de viviendas a nivel nacional; o animar la fundación de nuevas ciudades, bien hechas, anexadas a las existentes; o incorporar la sostenibilidad y participación ciudadana como condición, así como la obligatoriedad de formular planes urbanos y regionales como hoja de ruta para un desarrollo equitativo y una distribución justa y democrática de los beneficios del proceso de urbanización.
En ese contexto y también vinculado a un proceso como el descrito, ha nacido el podcast Pulso urbano como iniciativa de un grupo de especialistas: Eduardo Borda, Jorge Becerra, Leopoldo Sagasti, Katherine Ibáñez, Sandro Mairata y el suscrito, con el propósito de contribuir a fortalecer un nuevo pensamiento sobre el manejo del territorio y las ciudades. Si queremos construir un buen país, tenemos que construir buenas ciudades. Y para ello se requiere mirar experiencias exitosas en un planeta ya urbanizado, hurgar en nuestros antecedentes históricos, escuchar a la gente y desarrollar modelos propios. El Perú ha quedado rezagado en América Latina en desarrollo urbano. El nivel teórico y académico no renueva las respuestas, y operadores como los gobiernos locales (con algunas excepciones), regionales y/o los ministerios no tienen brújula, pero sí demasiada corrupción que más bien parece conducir a sociedades distópicas.
El fracaso frente a la prevención de desastres o la gravitación que tendrá en nuestras ciudades el conflicto de Medio Oriente y la crisis energética pondrán en evidencia la precariedad de nuestras urbes, golpeando especialmente a los más pobres.
Pulso urbano quiere contribuir a promover un pensamiento con replanteados ingredientes para hacer y recomponer ciudades con una atención especial puesta en nuestra metrópoli capital.
Revisando los planes de gobierno de los partidos que participan en estas elecciones, así como las entrevistas realizadas a candidatos, es claro que el relato urbano es todavía incipiente; el “cómo lograr los objetivos descritos” está incompleto. Faltan cifras, precisar de dónde provendrán los recursos y los necesarios cambios y/o ajustes normativos a la Ley DUS, por ejemplo; pero creo que se destapó la caja de Pandora y eso es bueno. Confiamos en que Pulso urbano llene un vacío y enriquezca el debate sobre cómo hacer mejores ciudades para vivir bien.