Cada vuelta a clases reabre una inquietud bastante común entre padres y docentes: la sensación de que a los niños les cuesta concentrarse más que antes. Para la psicóloga María del Carmen Menéndez, el problema no pasa exactamente por una pérdida de capacidad, sino por el entorno en el que crecen. Hoy están expuestos desde muy pequeños a una cantidad mucho mayor de estímulos: celulares, tabletas, computadoras, videojuegos y redes sociales que compiten todo el tiempo por su atención.
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