La crisis de gobernabilidad, el avance de la corrupción y la falta de liderazgo de los funcionarios públicos que llevan las riendas del Perú han sumido a los ciudadanos en la desconfianza, el pesimismo y el hartazgo. Por esa razón se hace vital un golpe de timón urgente que nos guíe a una transformación real, pronta y duradera. Este giro solo es posible con un cambio de paradigma que solo el conocimiento, la ética y la experiencia pueden ofrecer.
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